El canal tecnológico mexicano acelera su transformación hacia servicios administrados, mientras enfrenta cambios en distribución, financiamiento y alza de precios en hardware.
En la gira del Foro Infochannel por el Golfo de México y Puebla nos encontramos con un canal que ya entendió que vender fierros y licencias a secas empieza a ser deporte extremo.
Un 30% de los integradores presume que ya es proveedor de servicios administrados.
El problema es que otro buen pedazo del mercado vive en tierra de nadie: rentan la laptop, administran el servicio y cobran mensualmente, pero cruzan los dedos para que el cliente pague. Porque una cosa es vender as a Service y otra muy distinta es tener flujo de efectivo as a Service.
El 20% todavía trabaja 100% en el modelo transaccional y confía en que los mayoristas, con sus flamantes plataformas de financiamiento, marketplaces y demás nombres de fantasía, les pongan la escalera para brincar del negocio de una sola factura al negocio de la mensualidad eterna.
Porque sí: el canal quiere dejar de vender cajas. Nomás falta que alguien le explique cómo financiar el viaje.
Lo Bueno
Ana María Arreola llega a la dirección general de CompuSoluciones.
Y eso confirma algo que ya dejó de ser tendencia para convertirse en realidad: cada vez más mujeres están tomando las riendas de las empresas importantes de tecnología en México.
Microsoft, SAP, Oracle, HP y ahora CompuSoluciones son ejemplos de una industria donde el organigrama empieza a parecerse un poquito más al mercado real.
Lo Malo
Hay mayoristas que están perdiendo la distribución de marcas importantes.
Las razones van desde problemas financieros hasta diferencias con las marcas sobre los modelos comerciales.
Y aquí viene lo sabroso: perder una marca no es como perder un cliente de cafetería. Una distribución menos puede significar menos inventario, menos negocio y, sobre todo, menos argumentos para convencer al canal de que todo marcha viento en popa.
Lo Feo
Subieron otra vez los precios de memorias, procesadores y almacenamiento.
Y cuando suben los componentes, el famoso “te mantengo el precio 30 días” empieza a convertirse en pieza de museo.
Ahora las cotizaciones pueden durar 15 días o menos.
Porque en el nuevo canal tecnológico mexicano hasta las cotizaciones ya viven as a Service: duran poquito, se renuevan seguido y nadie sabe cuánto van a costar la próxima vez.