El Shadow AI abre una nueva oportunidad de negocio para los integradores de soluciones tecnológicas: gobierno, ciberseguridad, capacitación y automatización pueden convertirse en servicios recurrentes para el canal.
La Inteligencia Artificial ya forma parte de la operación cotidiana de las empresas, incluso cuando el área de TI no ha definido qué herramientas pueden utilizar los empleados ni bajo qué condiciones. Este fenómeno, conocido como Shadow AI, representa un reto de seguridad y gobierno, pero también una oportunidad comercial para los integradores de soluciones tecnológicas.
De acuerdo con la EY Work Reimagined 2025 Survey y el documento Cuando el empleado lleva su propia tecnología a la oficina: el desafío oculto del Shadow AI, 93% de los empleados en Latinoamérica ya utiliza herramientas de IA en su trabajo. Sin embargo, solo 5% las aprovecha de forma avanzada para transformar procesos y generar ventajas competitivas.
El contraste muestra un mercado en una etapa de adopción temprana: la IA ya está en manos de los usuarios, pero muchas organizaciones todavía no cuentan con una estrategia para gobernarla.
Tabla de Contenido
Shadow AI: cuando el usuario adopta tecnología antes que TI
Los asistentes de IA, las herramientas para generar documentos, la redacción de correos y las plataformas para buscar y analizar información se encuentran entre los usos más frecuentes.
El problema aparece cuando los colaboradores recurren a aplicaciones personales sin autorización o supervisión corporativa. Según la información de EY, entre 27% y 56% de los empleados utiliza herramientas personales de IA sin supervisión del área de TI.
Para las empresas, esto puede traducirse en diferentes vectores de riesgo:
- Fuga de información confidencial, cuando los usuarios introducen datos corporativos en servicios externos.
- Exposición de información sensible, debido a la ausencia de controles sobre qué datos pueden procesarse mediante IA.
- Incumplimiento regulatorio, particularmente en organizaciones sujetas a obligaciones de protección de datos y controles sectoriales.
- Pérdida de gobernanza tecnológica, al multiplicarse las herramientas y servicios que escapan del inventario y las políticas de TI.
Para el integrador, el punto de entrada comercial no necesariamente es sustituir todas las aplicaciones utilizadas por los empleados. El primer paso puede ser identificar qué IA está utilizando la organización, qué información procesa y qué controles necesita.
Del Shadow AI al gobierno corporativo de IA
El crecimiento del uso no supervisado plantea una oportunidad para que los integradores evolucionen de proveedores de infraestructura a socios de consultoría y transformación tecnológica.
Una estrategia de gobierno de IA puede incluir políticas de uso, clasificación de información, definición de herramientas autorizadas, controles de acceso, evaluación de riesgos y mecanismos de cumplimiento.
A partir de ese diagnóstico, el canal puede construir diferentes capas de servicio.
1. Gobierno de IA
El integrador puede ayudar a establecer políticas corporativas para determinar:
- Qué herramientas de IA están autorizadas.
- Qué información puede introducirse en ellas.
- Qué usuarios pueden acceder a determinados servicios.
- Cómo se documenta y supervisa el uso.
- Qué controles deben aplicarse según el nivel de sensibilidad de los datos.
2. Ciberseguridad aplicada a IA
La protección de la información requiere incorporar controles de seguridad a los nuevos flujos de trabajo. Entre las tecnologías que pueden formar parte de la propuesta están DLP, CASB, Zero Trust, gestión de identidades y monitoreo de actividad.
Aquí existe una oportunidad particularmente relevante para los integradores especializados en ciberseguridad: el Shadow AI puede convertirse en una puerta de entrada para realizar evaluaciones de riesgo y posteriormente implementar servicios administrados.
3. IA empresarial segura
Otra oportunidad consiste en migrar usos informales hacia plataformas corporativas con mayores capacidades de administración, seguridad y control.
Dependiendo del ecosistema tecnológico del cliente, esto puede incluir soluciones como Microsoft Copilot, ChatGPT Enterprise, agentes privados y modelos de IA corporativos.
El objetivo comercial no debería ser simplemente vender licencias. La propuesta de valor está en integrar esas herramientas con las políticas, datos, aplicaciones y procesos de la empresa.
4. Capacitación y alfabetización en IA
La tecnología por sí misma no elimina el riesgo. Los empleados necesitan saber qué información pueden compartir, cómo validar las respuestas generadas por IA y cuáles son las políticas internas para utilizar estas herramientas.
Por ello, la capacitación puede convertirse en un servicio adicional o recurrente para el integrador, vinculado con programas de adopción responsable y actualización de habilidades digitales.
5. Analítica y automatización
Una vez controlado el uso de IA, el siguiente paso es llevarla hacia procesos que generen resultados medibles.
El integrador puede identificar tareas susceptibles de automatización, integrar agentes de IA con aplicaciones empresariales y utilizar analítica para medir productividad, tiempos de respuesta, costos y otros indicadores de negocio.
La oportunidad está en pasar del uso informal al resultado empresarial
El reto para las organizaciones no consiste únicamente en impedir que los empleados utilicen IA. También necesitan convertir ese uso espontáneo en capacidades empresariales.
La información de EY señala que solo 28% de las organizaciones logra convertir la IA en resultados reales para el negocio.
Esta cifra permite plantear una conversación comercial diferente. En lugar de preguntar al cliente qué plataforma de IA quiere comprar, el integrador puede comenzar por preguntas como:
¿Qué herramientas de IA están utilizando sus empleados? ¿Qué información están introduciendo? ¿Qué procesos quieren mejorar? ¿Qué controles tienen actualmente? ¿Cómo están midiendo el retorno de la inversión?
Las respuestas pueden revelar oportunidades para proyectos de gobierno, seguridad, capacitación, automatización y servicios administrados.
No vendas IA: vende control, productividad y resultados
Para el canal de tecnología, el Shadow AI cambia la conversación comercial. El cliente no necesariamente necesita otra herramienta de IA; necesita ordenar, proteger y aprovechar las herramientas que ya están llegando a su organización.
Una propuesta integral puede ayudarle a:
- Reducir la exposición asociada con el Shadow AI.
- Recuperar el control sobre la información corporativa.
- Establecer políticas de uso de IA.
- Proteger datos sensibles.
- Mejorar la productividad de los colaboradores.
- Prepararse para auditorías y requerimientos regulatorios.
- Capacitar al personal.
- Integrar IA con procesos de negocio.
- Medir resultados y retorno de inversión.
- Mantener monitoreo y cumplimiento de manera continua.
Esto también modifica el modelo de ingresos del integrador. Un proyecto inicial de diagnóstico puede abrir la puerta a implementación de seguridad, licenciamiento, integración, capacitación y posteriormente servicios administrados de monitoreo y gobierno de IA.
Cada usuario de IA puede convertirse en una oportunidad comercial
La expansión del Shadow AI demuestra que la adopción tecnológica no siempre comienza con una decisión del CIO o del área de TI. En muchos casos, empieza con un empleado que encuentra una herramienta capaz de resolver una tarea en minutos.
Para las empresas, esto representa un riesgo si ocurre sin controles. Para el integrador, representa una oportunidad si sabe convertir esa adopción desordenada en una estrategia empresarial.
El mercado que se abre no es únicamente el de las plataformas de Inteligencia Artificial. También incluye consultoría, ciberseguridad, gobierno de datos, capacitación, integración, automatización y servicios administrados.
La oportunidad para el canal está en ayudar a las organizaciones a pasar de una IA que cada empleado utiliza por su cuenta a una IA empresarial gobernada, segura y vinculada con resultados de negocio.