Productos eléctricos no certificados elevan riesgos para usuarios en México

Por InfoChannel High Tech Editores
Productos eléctricos no certificados

Los productos eléctricos falsificados o sin certificación representan riesgos para instalaciones en México. Conoce qué deben revisar los integradores.

La comercialización de componentes eléctricos falsificados o sin certificación oficial representa un riesgo para la seguridad de instalaciones residenciales, comerciales e industriales en México, además de plantear retos para integradores y profesionales responsables de diseñar, suministrar e instalar infraestructura eléctrica.

De acuerdo con información citada por Schneider Electric a partir de un estudio del programa Casa Segura, alrededor de 560 casos de quemaduras que terminan en muerte por electrocución ocurren anualmente en México. El mismo estudio señala que 31.4% de estos casos sucede en viviendas y que más de 80% de las casas del país no cuenta con instalaciones eléctricas consideradas seguras para prevenir accidentes.

El escenario coloca a la certificación, trazabilidad y selección de proveedores como elementos relevantes para los integradores que participan en proyectos de infraestructura eléctrica y tecnológica.

Certificación y trazabilidad, elementos de control para los proyectos

Durante un panel realizado como parte de la iniciativa Innovation Talks de Schneider Electric, especialistas de la Asociación de Normalización y Certificación (ANCE) y del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), además de representantes de Schneider Electric, abordaron los riesgos asociados con la piratería y los productos que no cumplen con las disposiciones de seguridad.

Juan Díaz Mazadiego, director del Observatorio de Verificación y Vigilancia de ANCE, señaló que la certificación no debe considerarse únicamente un requisito administrativo. De acuerdo con su planteamiento, los productos eléctricos deben cumplir con las pruebas y condiciones establecidas para garantizar su funcionamiento seguro.

ANCE participa en la evaluación de equipos respecto de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y realiza pruebas bajo condiciones que buscan comprobar su comportamiento ante factores como calor, propagación del fuego, descargas y apagones.

Para los integradores, este proceso tiene una implicación directa: la selección de componentes debe considerar no solo precio y disponibilidad, sino también el cumplimiento normativo y la posibilidad de comprobar el origen y las características del producto.

El precio también puede ser una señal de alerta

Mayra Ramos, directora divisional de Marcas del IMPI, relacionó la adquisición de productos fuera de canales formales o a precios considerablemente inferiores a los habituales con un mayor riesgo de encontrar materiales sin las pruebas de seguridad correspondientes.

Esta situación puede afectar particularmente a los proyectos en los que el integrador busca reducir costos mediante componentes de procedencia incierta. Una diferencia de precio inicial puede trasladar riesgos hacia etapas posteriores de la instalación, operación y mantenimiento.

Entre las señales de alerta identificadas durante el panel se encuentran:

  • Precios considerablemente inferiores al promedio del mercado.
  • Comercialización mediante canales informales.
  • Falta de comprobantes de compra.
  • Empaques maltratados o decolorados.
  • Ausencia de trazabilidad del producto.
  • Falta de instructivos.
  • Ausencia de etiquetado o certificación oficial.

Estas señales pueden incorporarse como criterios de revisión dentro de los procesos de adquisición y recepción de materiales de integradores y distribuidores.

Profesionalización del instalador también forma parte de la ecuación

Además de la selección de componentes, la capacitación de quienes realizan las instalaciones aparece como otro factor relacionado con la seguridad.

Jesús Lozano, VP de Distribution & Channels de México y Centroamérica para Schneider Electric, destacó el Programa de Electricistas de la compañía, orientado a la capacitación y profesionalización de técnicos en distintas ciudades del país.

Desde la perspectiva del ecosistema de integración, la formación técnica puede complementar los controles relacionados con selección de materiales, cumplimiento de normas y documentación de los proyectos.

¿Qué implica para los integradores?

El problema de los productos eléctricos no certificados no se limita a la falsificación de marcas. También involucra riesgos de cumplimiento, seguridad, trazabilidad y responsabilidad sobre la instalación.

Para los integradores que participan en proyectos de infraestructura eléctrica, centros de datos, edificios, industria o instalaciones comerciales, establecer mecanismos para verificar proveedores y componentes puede contribuir a reducir riesgos durante la ejecución y operación de los proyectos.

En este contexto, tres variables adquieren especial relevancia:

1. Cumplimiento normativo. Verificar que los componentes utilizados correspondan con las normas y certificaciones aplicables.

2. Trazabilidad. Mantener evidencia sobre proveedor, origen, documentación y adquisición de los materiales.

3. Capacitación técnica. Asegurar que el personal encargado de la instalación conozca las especificaciones y condiciones de operación de los equipos.

La discusión sobre piratería y productos eléctricos no certificados, por tanto, trasciende la protección de las marcas. Para el canal de integración, también representa un asunto relacionado con gestión de riesgos, calidad de los proyectos y seguridad de las instalaciones.

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