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Check Point presenta su AI Network Firewall, una capacidad que protege contra Shadow AI y ataques a aplicaciones de IA y permite a los integradores ampliar servicios sobre la base instalada.
La adopción de inteligencia artificial está creando un nuevo frente para la ciberseguridad y, al mismo tiempo, una oportunidad para los integradores: proteger el uso de aplicaciones, agentes y servicios de IA sin necesariamente reemplazar la infraestructura de seguridad existente.
Con ese enfoque, Check Point presentó a sus socios de canal nuevas capacidades de protección, entre ellas el AI Network Firewall, una funcionalidad que puede habilitarse mediante una actualización del sistema operativo de soluciones existentes de la compañía.
Para los partners, el planteamiento tiene una implicación comercial: convertir la base instalada en punto de partida para nuevas evaluaciones, servicios y proyectos de seguridad relacionados con IA, sin exigir al cliente un cambio completo de infraestructura.
Emmanuel Ruiz, director de Canales para LATAM de Check Point, presentó estas capacidades durante un encuentro con socios de la compañía y destacó la posibilidad de utilizar la infraestructura que los clientes ya tienen para ampliar la conversación hacia los nuevos riesgos derivados de la inteligencia artificial.
AI Network Firewall: proteger la red frente a Shadow AI
El AI Network Firewall establece una barrera de seguridad frente al uso no autorizado de herramientas de inteligencia artificial generativa, escenario conocido como Shadow AI.
El riesgo aparece cuando empleados incorporan aplicaciones de IA a sus actividades sin que la organización conozca qué herramientas utilizan, qué información introducen o qué datos pueden quedar expuestos.
Para el integrador, este escenario abre una conversación que va más allá de la venta de infraestructura. La evaluación puede incluir descubrimiento de aplicaciones de IA, análisis de exposición, definición de políticas, configuración y servicios administrados de seguridad.
La tecnología puede operar bajo diferentes niveles de control. Una organización puede optar por bloquear determinados servicios, monitorear su utilización o permitir el uso de IA bajo políticas que restrinjan determinadas solicitudes.
Este modelo permite al partner plantear proyectos de acuerdo con el nivel de madurez y riesgo de cada cliente.
De la base instalada a nuevos servicios de seguridad
La estrategia de Check Point abarca cuatro frentes: espacios de trabajo, redes híbridas, gestión de exposición y seguridad para la inteligencia artificial.
La IA añade una capa transversal a estos escenarios porque las interacciones ya no ocurren únicamente entre usuarios y aplicaciones. También intervienen agentes, modelos de lenguaje, APIs y aplicaciones capaces de tomar decisiones o ejecutar acciones.
Para los integradores, esto amplía el espacio para servicios de evaluación, consultoría, configuración, protección, monitoreo y administración de seguridad.
La propuesta también permite utilizar proyectos existentes de transformación digital como punto de entrada para revisar la postura de seguridad del cliente frente a la adopción de IA.
Check Point prepara al canal para vender seguridad de IA
Desde principios de año, Check Point ha trabajado con sus socios en la actualización de conocimientos sobre nuevas versiones de sus tecnologías y sobre los riesgos asociados con la adopción de inteligencia artificial generativa, agentes y aplicaciones que utilizan IA como motor.
A través de AI & Security Workshops, los partners pueden realizar ejercicios de evaluación con sus clientes para identificar qué herramientas de inteligencia artificial utilizan, cuál es su nivel de exposición y qué riesgos pueden derivarse de ese uso.
El resultado puede convertirse en una hoja de ruta de seguridad que incluya desde agentes y herramientas para proteger las comunicaciones hasta gateways de seguridad.
Para el canal, el valor está en transformar un diagnóstico tecnológico en una oportunidad de servicios recurrentes.
Prompt injection: el riesgo también está en los agentes
El escenario cambia cuando la IA deja de utilizarse únicamente como herramienta de consulta y comienza a operar mediante agentes capaces de ejecutar tareas.
En estos casos aparece el riesgo de prompt injection o prompt poisoning, ataques en los que un tercero intenta manipular las instrucciones que recibe un agente para desviarlo de su función original.
El objetivo puede ser obtener información confidencial, acceder a recursos para los que el agente no debería tener autorización o utilizar capacidad de cómputo y servicios de la organización para actividades no previstas.
Por ello, la estrategia de seguridad debe considerar las interacciones entre personas, aplicaciones y agentes, además de los controles tradicionales sobre usuarios y dispositivos.
La IA acelera el ciclo de ataque y defensa
Rae Roberts, presidenta de Ventas para Check Point Américas, señaló que la adopción de inteligencia artificial modificó las condiciones del mercado de ciberseguridad porque los atacantes también utilizan estas tecnologías.
La velocidad se convierte así en una variable crítica. Una vulnerabilidad que antes podía requerir procesos prolongados para ser identificada y explotada puede ser analizada mediante herramientas automatizadas en mucho menos tiempo.
Check Point sostiene que buena parte de las capacidades desarrolladas durante los últimos 18 meses responden a la necesidad de que las organizaciones puedan avanzar en su adopción de IA sin dejar la seguridad en un segundo plano.
Velocidad, escalabilidad y resiliencia
Eva Puerta, Field CISO de Check Point, identificó velocidad, escalabilidad y resiliencia como tres retos que la inteligencia artificial introduce en la ciberseguridad.
La automatización permite a los atacantes identificar vulnerabilidades y ampliar el alcance de sus operaciones, mientras que algunas organizaciones todavía dependen de revisiones manuales y procesos de respuesta que pueden extenderse durante meses.
Para responder a este escenario, Check Point incorpora agentes capaces de escanear activos, identificar vulnerabilidades y apoyar la corrección de problemas.
Estos agentes también pueden localizar brechas en controles de acceso, configuraciones deficientes y otros puntos de exposición que podrían convertirse en vías de entrada para un atacante.
La escalabilidad también cambia la operación de seguridad. El análisis de fallas, la identificación de patrones y la recomendación de acciones correctivas pueden automatizarse para reducir el tiempo requerido para investigar grandes volúmenes de información.
En resiliencia, la propuesta incorpora principios como Zero Trust, acceso condicional por aplicación, autenticación multifactor, dispositivos administrados y monitoreo continuo de la postura de seguridad.
Una oportunidad comercial para los integradores
El mensaje de Check Point al canal no se limita a una nueva funcionalidad tecnológica. La compañía plantea que la seguridad de IA puede convertirse en una línea adicional de negocio para los integradores.
El punto de partida puede ser la base instalada. A partir de ella, el partner puede identificar exposición a herramientas de IA, evaluar políticas, detectar riesgos y proponer nuevas capacidades de protección.
El proceso abre oportunidades en diferentes etapas:
- Evaluación: identificar aplicaciones, agentes y servicios de IA utilizados por el cliente.
- Diagnóstico: determinar el nivel de exposición y los riesgos asociados.
- Consultoría: definir políticas y controles de seguridad.
- Implementación: habilitar las capacidades necesarias sobre la infraestructura existente o incorporar nuevas soluciones.
- Servicios recurrentes: monitorear, administrar y actualizar las políticas de protección.
Este enfoque permite al integrador incrementar el valor de las cuentas existentes, en lugar de depender exclusivamente de nuevos proyectos de hardware.
Check Point reúne a sus partners TOP en México
Por segundo año consecutivo, Check Point reunió en Ciudad de México a socios TOP de diferentes países para presentar nuevas tecnologías, revisar oportunidades comerciales y conocer las necesidades de sus partners.
Durante el encuentro, la compañía también presentó herramientas comerciales orientadas a mejorar el registro de oportunidades, utilizar modelos financieros y trabajar sobre cuotas de venta.
Ruiz señaló que en la reunión participaron tanto socios consolidados como nuevas empresas de canal identificadas por su modelo de negocio o por su presencia en cuentas estratégicas.
El encuentro contó con la participación de Francisco Robayo, director de Ingeniería para LATAM de Check Point; Ángel Salazar Velásquez, gerente de Ingeniería para Canales, y Emmanuel Ruiz, director de Canales para LATAM.
La seguridad de IA pasa de ser tecnología a convertirse en servicio
La estrategia de Check Point coloca a la inteligencia artificial como una nueva capa dentro de la conversación de ciberseguridad, pero también como una oportunidad para que los integradores amplíen su propuesta de valor.
Shadow AI, prompt injection, agentes autónomos y exposición de datos representan problemas que difícilmente se resuelven con una sola herramienta. Requieren evaluación, políticas, tecnología, configuración y seguimiento.
Para el canal, el cambio está en pasar de vender protección como producto a vender seguridad de IA como un servicio continuo.
Con el AI Network Firewall y las capacidades de evaluación y protección que lo acompañan, Check Point busca que sus partners utilicen la infraestructura existente como punto de entrada para nuevos proyectos de ciberseguridad, al tiempo que ayudan a sus clientes a adoptar IA bajo controles definidos.
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