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La mayor preocupación se encuentra en el esquema de retenciones de IVA e ISR aplicado a las ventas realizadas mediante plataformas digitales; modelo fiscal que puede frenar la incorporación de pequeños negocios al mercado electrónico nacional.
Organizaciones empresariales y especialistas del ecosistema digital encendieron las alarmas ante el impacto del actual esquema de retenciones del IVA y del ISR aplicado a las ventas en plataformas digitales.
De acuerdo con los sectores afectados, este mecanismo de impuestos y recaudación presiona severamente la liquidez de los pequeños negocios y amenaza con convertirse en un freno para su digitalización e incorporación al comercio electrónico.
Además de poner a prueba su flujo de efectivo y liquidez financiera.
Frente a este escenario, un frente común integrado por las principales cúpulas empresariales y del sector tecnológico en México, entre las que destacan la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI), la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI), Alianza In México, el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), la Cámara de Comercio Internacional (ICC), la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) y la American Chamber of Commerce de México (AmCham), expresaron que el diseño actual de retenciones fiscales impacta de manera directa y negativa la liquidez de los comercios más pequeños.
Los organismos advirtieron que esta regulación no solo asfixia sus operaciones, sino que desincentiva la adopción tecnológica y entorpece su integración al e-commerce formal.
Impacto negativo en las PyMEs
De acuerdo con la información presentada por las organizaciones, el esquema vigente contempla una retención de 8% de IVA y 2.5% de ISR, recursos que son descontados de la operación antes de que el vendedor reciba el dinero. Este entró en vigor desde enero de 2026.
Las organizaciones enfatizaron que se trata jurídicamente de un anticipo de impuestos y no de un nuevo gravamen. El problema, argumentaron, aparece cuando el monto retenido supera de manera recurrente el impuesto que realmente corresponde pagar al negocio.
Para explicar el efecto, presentaron el caso de una empresa que vende 100 mil pesos mensuales, con un costo de mercancía de 80 mil pesos y un margen de 20 mil pesos. Bajo ese supuesto, el IVA efectivamente determinado sería de 13 mil 200 pesos, mientras que una retención de 8% sobre las ventas representaría 8 mil pesos.
El problema se vuelve relevante cuando estos saldos a favor se acumulan y no son recuperados oportunamente.
Según los datos compartidos durante el encuentro, 77% de los vendedores encuestados reporta afectaciones a su liquidez, mientras que 68% señala una menor capacidad para reinvertir en inventario, personal o crecimiento.
Además, solamente 3 de cada 100 vendedores consultados señalaron haber conseguido recuperar los saldos a favor mediante devolución.
Para las organizaciones, esto transforma un mecanismo diseñado como anticipo recuperable en un problema de capital de trabajo para las PyMEs.
Menos vendedores y menor capacidad de inversión
Los participantes también presentaron indicadores sobre el comportamiento de los vendedores durante los primeros meses de aplicación del esquema:
- Entre 15% y 30% de los vendedores formalmente activos en el periodo analizado dejaron de publicar o vender en el canal.
- Entre quienes permanecieron activos, 20% a 52% registró una disminución de sus ingresos respecto al año anterior.
- Asimismo, 44% de los vendedores encuestados manifestó estar considerando dejar de vender en línea.
Las organizaciones reconocieron que existen múltiples factores que pueden explicar el comportamiento del mercado y señalaron que no es posible atribuir toda la disminución exclusivamente a las retenciones.
Sin embargo, sostuvieron que el nuevo esquema aparece de manera recurrente como uno de los principales factores señalados por los vendedores.
El impacto, por tanto, dijeron, no se limita al pago de impuestos. Una menor disponibilidad de efectivo, destacaron, puede traducirse en menos inventario, menor contratación, menor inversión en marketing y tecnología y, en última instancia, menor capacidad para aprovechar el crecimiento del comercio electrónico.
Comercio electrónico, en riesgo de desacelaración
La advertencia que hicieron las organizaciones surge en un momento clave para la economía mexicana, donde el comercio electrónico y los marketplaces se han consolidado como el principal motor de crecimiento para PyMEs.
A pesar de que México se posiciona como uno de los mercados digitales con mayor expansión a nivel global, dijeron, este dinamismo corre el riesgo de desacelerarse; la falta de liquidez provocada por las retenciones fiscales amenaza con desincentivar la formalización digital de las PyMEs y dejarlas fuera de las plataformas que hoy representan su canal de ventas más importante.
En ese sentido, compartieron cifras del comercio electrónico, estrategia de venta que dejó de ser un canal emergente para convertirse en una pieza relevante de la economía mexicana.
Al cierre de 2025, informaron, las ventas en línea superaron los 900 mil millones de pesos, con un crecimiento anual de 19%, mientras que 17.7% de las ventas minoristas del país ya se realizan por internet.
Con este nivel de penetración, destacaron, México se posiciona como uno de los mercados de comercio electrónico más importantes a nivel global y líder en América Latina.
Sin embargo, representantes de organizaciones empresariales y del ecosistema digital consideraron que el siguiente reto no es únicamente incrementar las ventas digitales, sino conseguir que más pequeñas y medianas empresas se incorporen a este canal sin que las condiciones fiscales limiten su capacidad de operación.
La dimensión de la oportunidad es amplia, refirieron; pues de acuerdo con las cifras presentadas durante el encuentro en México existen alrededor de 5.5 millones de unidades económicas, pero solamente una de cada 18 vende actualmente por internet.
Para las organizaciones participantes, esta brecha representa uno de los principales espacios de crecimiento de la economía digital mexicana.
La digitalización como vía de formalización
El argumento central de las asociaciones fue que el comercio electrónico no solamente permite a una PyME vender más, sino que puede convertirse en una puerta de entrada a la formalidad.
Un negocio que comienza a vender mediante una plataforma debe contar con RFC, emitir facturas y declarar sus operaciones, explicaron.
Además, las transacciones realizadas digitalmente dejan información que permite identificar ventas, pagos y otros elementos de la operación, añadieron.
Desde esta perspectiva, resaltaron, las organizaciones sostienen que digitalización y formalización pueden avanzar juntas.
La oportunidad adquiere mayor dimensión, enfatizaron, si se considera que una parte importante de las empresas mexicanas todavía no utiliza canales digitales.
Según la estimación presentada por las organizaciones, si solamente uno de cada 18 negocios que actualmente no vende por internet se incorporara al comercio digital formal durante los próximos tres años, podrían sumarse más de 50 mil negocios mexicanos realizando operaciones con factura y declaraciones.
Por ello, las asociaciones consideran que las políticas fiscales deben incentivar, y no desincentivar, el salto de las PyMEs hacia los canales digitales.
La propuesta
Las asociaciones que participan en la discusión aclaran que no están cuestionando el pago de impuestos ni los objetivos de aumentar la recaudación y fortalecer la formalización.
La postura que plantearon es que el mecanismo de retenciones debe revisarse para evitar que genere efectos adversos sobre las empresas que ya participan en la economía formal.
La propuesta presentada consiste en:
- Reducir las retenciones a 2% de IVA y 1% de ISR, con el argumento de que una tasa menor permitiría aproximar el adelanto fiscal al impuesto efectivamente generado por negocios con márgenes reducidos.
- La diferencia que corresponda pagar permanecería cubierta mediante la declaración mensual del contribuyente.
- Instalar una mesa técnica de trabajo con las autoridades competentes, junto con las asociaciones firmantes, para evaluar con datos el impacto del esquema y analizar alternativas que mantengan la trazabilidad y capacidad de fiscalización del Estado.
- La propuesta busca que el SAT continúe recibiendo información de las operaciones y conserve visibilidad sobre las transacciones, pero evitando que el mecanismo fiscal inmovilice una proporción excesiva del capital de trabajo de los pequeños negocios
De lo contrario, adivirtieron, si se mantienen las tasas vigentes, la propia base contributiva que el esquema busca fortalecer continuará contrayéndose, ya que un número creciente de vendedores está abandonando los canales formales o desistiendo de incorporarse a ellos ante la presión sobre su liquidez.
Si bien la medida de retención aplicable a plataformas digitales busca equidad tributaria y fortalecimiento de la base contributiva, explicaron, es importante entender que la retención de IVA se aplica sobre el valor total de la venta (ingreso bruto), sin considerar el margen ni los costos del vendedor, lo que genera una presión desproporcionada sobre el flujo de efectivo de los negocios, que en su mayoría operan sobre márgenes muy ajustados.