Tecnología heredada eleva costos y frena a las empresas

Por Omar Barrera

La fragmentación de los entornos de TI, los sistemas heredados y la proliferación de herramientas complican la operación de las empresas mexicanas. Un estudio de ManageEngine revela que 87% de los encuestados reconoce un aumento en la complejidad operativa por la multiplicación de soluciones tecnológicas.

La modernización de la infraestructura tecnológica representa un desafío para las empresas mexicanas que buscan reducir costos, mejorar su eficiencia operativa y acelerar su transformación digital. La dependencia de sistemas heredados, las aplicaciones desconectadas y la duplicidad de herramientas de TI generan entornos complejos que dificultan la integración de procesos y limitan la capacidad de crecimiento.

El estudio El estado de la transformación digital en América Latina 2026, elaborado por ManageEngine, dimensiona este problema en México: 36% de los encuestados afirmó que sus organizaciones dependen considerablemente de sistemas heredados, mientras que 27% opera con entornos de nube aislados y herramientas con capacidades limitadas de integración.

Los resultados muestran que, aunque las empresas avanzan en sus procesos de digitalización, la infraestructura tecnológica acumulada durante años puede convertirse en un obstáculo para aprovechar nuevas inversiones.

La proliferación de herramientas incrementa los costos de TI

Uno de los principales problemas para los departamentos de tecnología es la multiplicación de soluciones puntuales para atender necesidades específicas.

Las empresas incorporan herramientas para monitorear infraestructura, administrar aplicaciones, proteger redes, gestionar servicios y analizar información. Sin una estrategia de integración, estas adquisiciones pueden generar ecosistemas tecnológicos fragmentados, con funciones duplicadas y dificultades para compartir información.

En México, 50% de los participantes en el estudio de ManageEngine indicó que sus organizaciones utilizan entre 11 y 25 soluciones puntuales diferentes. Además, 87% reconoció que la proliferación de herramientas incrementó la complejidad operativa durante los últimos dos años.

Esta situación tiene consecuencias directas en la productividad de los equipos de TI. La administración de múltiples paneles, la consolidación manual de información y el seguimiento de incidentes en plataformas desconectadas prolongan los tiempos de diagnóstico y resolución de problemas.

En lugar de dedicar recursos a proyectos de innovación, automatización o desarrollo de nuevos servicios, los especialistas deben invertir una parte importante de su jornada en mantener funcionando los sistemas existentes.

La fragmentación también puede afectar la experiencia de los clientes. Una aplicación lenta, una transacción interrumpida o la indisponibilidad de un servicio digital pueden tener su origen en diferentes componentes de la infraestructura, desde las bases de datos hasta las aplicaciones o los servicios de terceros.

Sin visibilidad integral del entorno tecnológico, los equipos pueden resolver incidentes aislados sin identificar las causas que los originan.

Modernizar no significa reemplazar toda la infraestructura

Frente a este escenario, ManageEngine plantea que la modernización tecnológica no necesariamente implica sustituir todos los sistemas heredados o concentrar las operaciones en una sola plataforma.

Muchas aplicaciones y sistemas establecidos siguen siendo fundamentales para los procesos empresariales. Por ello, cualquier estrategia de actualización debe considerar la continuidad operativa, la seguridad, las dependencias tecnológicas y los costos de migración.

La prioridad consiste en simplificar y conectar los entornos existentes mediante una estrategia que contemple cuatro acciones:

  • Identificar redundancias y dependencias: elaborar un inventario de aplicaciones, plataformas y herramientas para determinar cuáles cumplen funciones similares, cuáles están desconectadas y qué sistemas son críticos para la operación.
  • Unificar la visibilidad de TI: integrar el monitoreo de infraestructura, aplicaciones y servicios para identificar anomalías, reconocer dependencias y anticipar problemas antes de que afecten al negocio.
  • Medir los resultados de la modernización: evaluar las inversiones con indicadores como disponibilidad de servicios, tiempos de resolución de incidentes, costos operativos, productividad y desempeño de las iniciativas de Inteligencia Artificial.
  • Vincular TI con los objetivos empresariales: involucrar a las áreas de negocio en las decisiones sobre consolidación tecnológica, gobierno de datos, seguridad y adopción de nuevas tecnologías.

La infraestructura integrada como base para crecer

Para las empresas mexicanas, el reto de la transformación digital ya no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en conseguir que las inversiones existentes funcionen de manera coordinada.

La infraestructura heredada no representa necesariamente un impedimento para innovar, pero su administración sin una estrategia de integración puede elevar los costos de operación y reducir la capacidad de respuesta de las organizaciones.

De acuerdo con los hallazgos de ManageEngine, simplificar los entornos de TI, mejorar la visibilidad de los sistemas y establecer objetivos medibles permite a las empresas avanzar hacia infraestructuras más eficientes, resilientes y preparadas para incorporar capacidades de automatización e Inteligencia Artificial.

El desafío para los responsables de tecnología será equilibrar la modernización con la continuidad del negocio, evitando que la acumulación de soluciones termine consumiendo los recursos que deberían destinarse al crecimiento empresarial.

También te puede gustar