Shadow IT: el verdadero problema no son las aplicaciones, sino la experiencia del usuario

Por InfoChannel High Tech Editores
Francisco Lárez, Vicepresidente de Progress Software para América Latina y el Caribe.
Francisco Lárez, Vicepresidente de Progress Software para América Latina y el Caribe.

Cada herramienta no autorizada utilizada por un empleado representa una oportunidad para mejorar la estrategia tecnológica de la organización.

Cuando un colaborador recurre a una aplicación de inteligencia artificial, almacenamiento en la nube o automatización sin autorización del área de TI, la reacción habitual es considerarlo un problema de seguridad. Sin embargo, el Shadow IT suele revelar algo más importante: las herramientas oficiales no están resolviendo las necesidades del negocio con la rapidez o facilidad que los usuarios requieren.

Las personas no buscan incumplir las políticas de la empresa; buscan trabajar mejor. Cuando una plataforma corporativa es lenta, compleja o limita la productividad, los usuarios encuentran alternativas por su cuenta. El riesgo aparece cuando esas soluciones comienzan a procesar información sensible o datos críticos de la organización.

El Shadow IT es consecuencia de una mala experiencia de usuario, no de empleados indisciplinados.

Este comportamiento no es nuevo. En los años de adopción del Wi-Fi muchas empresas intentaron prohibir las redes inalámbricas por motivos de seguridad, pero los propios empleados instalaron sus equipos porque necesitaban movilidad. Con la inteligencia artificial generativa, las aplicaciones SaaS y los servicios en la nube ocurre exactamente lo mismo: la tecnología termina imponiéndose cuando resuelve una necesidad que la organización no ha atendido.

Además, el crecimiento del número de aplicaciones dentro de las empresas ha fragmentado la información entre correos electrónicos, mensajería, videoconferencias, repositorios documentales y plataformas de gestión. Ante ese escenario, los usuarios recurren a herramientas externas para simplificar su trabajo.

Por ello, combatir el Shadow IT únicamente mediante bloqueos rara vez funciona. La estrategia más efectiva consiste en ofrecer herramientas corporativas que sean tan sencillas y productivas como las que los empleados adoptan por iniciativa propia. La experiencia del usuario debe convertirse en un criterio de seguridad.

Bloquear aplicaciones reduce el síntoma, pero no elimina la causa.

La adopción también requiere capacitación. Los colaboradores necesitan comprender tanto los riesgos de utilizar aplicaciones no autorizadas como las ventajas de las plataformas aprobadas por la empresa. Del mismo modo, reducir la fricción mediante mecanismos como el inicio de sesión único (SSO) facilita que las personas utilicen los sistemas corporativos.

En consecuencia, el Shadow IT no debe entenderse únicamente como un problema tecnológico o de cumplimiento normativo. Es un indicador de que existen procesos que pueden mejorar. Las organizaciones que aprovechen esa información para simplificar la experiencia digital, fortalecer la adopción y alinear la tecnología con las necesidades reales de sus equipos reducirán riesgos sin sacrificar productividad.

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