Pagos inteligentes obligan a modernizar la infraestructura TI y financiera de las empresas: Capgemini

Por Omar Barrera

La visibilidad del dinero, la conciliación bancaria y la automatización de operaciones transfronterizas serán los siguientes desafíos para las organizaciones; México puede aprovechar la infraestructura de SPEI para acelerar esta transformación.

La evolución de los pagos digitales está entrando en una nueva etapa en la que la velocidad de las transferencias ya no es suficiente. Las empresas necesitan conocer la ubicación de sus recursos, automatizar autorizaciones, conciliar operaciones y administrar su liquidez en distintos mercados, una transformación que demandará nuevas capacidades de software, integración, procesamiento de datos y ciberseguridad.

De acuerdo con el World Payments Report 2027 de Capgemini, el 60% de los bancos consultados considera prioritaria la innovación en pagos entre empresas (B2B); sin embargo, apenas 32% de los clientes corporativos están satisfechos con los servicios de su principal institución financiera.

Esta brecha representa una oportunidad para que bancos, empresas de tecnología financiera y proveedores tecnológicos desarrollen servicios que vayan más allá de ejecutar transferencias y permitan administrar el ciclo completo de los pagos.

Para el canal de distribución e integración tecnológica, esta misma brecha de satisfacción representa la oportunidad de posicionarse como un aliado estratégico indispensable mediante soluciones de ciberseguridad, analítica de datos e interoperabilidad de software.

Su objetivo: ayudar a corporativos e instituciones financieras a automatizar procesos, conciliar operaciones y gestionar la liquidez en tiempo real, los canales pueden trascender la reventa tradicional de infraestructura y capturar contratos recurrentes de alto valor centrados en la administración integral del ciclo de pagos B2B.

Toda vez, que para México el reto consiste en aprovechar la infraestructura digital que ya existe, particularmente el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), e integrarla con los procesos administrativos, financieros y comerciales de las organizaciones.

Durante la presentación del informe, Walter Andriani, VP Financial ServicesNorth Latam de Capgemini, señaló que el país puede capitalizar las inversiones realizadas en infraestructura de pagos y fiscalización digital para impulsar la bancarización, extender el uso de billeteras digitales y reducir la informalidad.

El ejecutivo también destacó la importancia de contar con un marco regulatorio que acompañe la evolución de la economía digital y permita aprovechar los sistemas de pago existentes.

Dinero inteligente: más que transferencias inmediatas

Capgemini, en su estudio, identificó que esta nueva etapa como la evolución hacia el dinero inteligente (intelligent money), un modelo en el que los instrumentos de pago incorporan información, condiciones y reglas que permiten automatizar operaciones financieras.

La transformación contempla cuatro alternativas principales:

  • Pagos inmediatos: permiten transferir dinero prácticamente en tiempo real. En México, SPEI es la infraestructura de referencia; en Brasil destaca Pix y en Colombia el sistema Bre-B.
  • Depósitos tokenizados: representan digitalmente los depósitos que una empresa mantiene en un banco, mediante tokens que pueden operar sobre tecnologías como blockchain. Esto permitiría programar pagos sujetos al cumplimiento de determinadas condiciones.
  • Stablecoins: activos digitales diseñados para mantener un valor estable, generalmente vinculado a monedas como el dólar o el euro, con potencial para facilitar determinadas operaciones internacionales.
  • Monedas digitales de bancos centrales (CBDC): dinero digital emitido directamente por los bancos centrales, sujeto a sus respectivos marcos regulatorios.

Para las empresas mexicanas, estas alternativas podrían facilitar operaciones internacionales, automatizar pagos a proveedores y mejorar la administración de tesorería. No obstante, su implementación dependerá de la regulación, la interoperabilidad entre plataformas y la capacidad de las instituciones financieras para integrarlas con sus sistemas actuales.

La consultora consideró que no necesariamente existirá una tecnología ganadora, pues cada instrumento responde a necesidades distintas. La decisión deberá partir del problema financiero y operativo que las organizaciones buscan resolver.

La complejidad de los pagos cuesta tiempo y dinero

Uno de los principales argumentos para modernizar la infraestructura financiera es que la velocidad de una transferencia no garantiza que todo el proceso administrativo sea igualmente rápido.

Marcela Guerrero, Financial Services Lead Colombia de Capgemini, señaló que una gran empresa opera, en promedio, en 14 mercados, trabaja con 11 bancos y realiza 34% de sus movimientos de manera internacional. Esta dispersión genera dificultades para rastrear recursos, conciliar operaciones y coordinar diferentes sistemas financieros.

Refirió que el estudio identificó tres indicadores que muestran la dimensión del problema:

  • 74% de las empresas reporta dificultades con los pagos internacionales, principalmente por tiempos, costos y falta de visibilidad.
  • 59% enfrenta presiones en la gestión de cuentas por pagar y cobrar.
  • 55% todavía tiene dificultades para realizar conciliaciones.

Estas cifras, comentó, reflejan una oportunidad para modernizar los sistemas ERP, las plataformas de tesorería, las herramientas de conciliación bancaria y las interfaces de programación de aplicaciones (API), de manera que los movimientos financieros puedan conectarse con los sistemas administrativos y comerciales.

Para los integradores tecnológicos, dijo, esto abre espacio en proyectos de interoperabilidad, integración de sistemas, automatización de procesos financieros, gestión de datos y modernización de infraestructura.

Latinoamérica acelera, pero enfrenta retos de integración

La región también muestra un avance importante en la digitalización de los pagos. De acuerdo con los datos presentados por Capgemini, las transacciones no monetarias en Latinoamérica registraron un crecimiento anual de 23.8%, cercano al 24.9% reportado en Asia-Pacífico.

México, Brasil y Colombia cuentan con infraestructuras que impulsan las transferencias inmediatas: SPEI, Pix y Bre-B, respectivamente. Sin embargo, el siguiente paso consiste en conectar estos sistemas con los procesos empresariales y financieros.

Como referencia de la evolución regional, la exposición de los ejecutivos de Capgemini destacó que el sistema colombiano de pagos inmediatos había superado los 32 millones de usuarios. Este avance muestra la importancia de desarrollar infraestructura que facilite la adopción y el uso cotidiano de los pagos digitales.

En México, expusieron, el desafío no se limita a ampliar las transferencias electrónicas, sino a extender su aprovechamiento en las empresas, conectar los movimientos bancarios con las facturas y los sistemas contables, y facilitar la trazabilidad de las operaciones.

Tecnología y seguridad, condiciones para escalar

La transformación también obliga a fortalecer los mecanismos de control. Cuando los pagos se ejecutan en tiempo real, las validaciones de identidad, la detección de anomalías, la prevención de lavado de dinero y la supervisión de operaciones deben funcionar con la misma velocidad.

En su estudio Capgemini planteó que la Inteligencia Artificial puede contribuir a identificar comportamientos inusuales y fortalecer los controles sobre las transacciones.

Sin embargo, recomendó, para llevar estas capacidades a la operación cotidiana, los bancos necesitan actualizar sus procesos internos, desarrollar talento especializado y contar con infraestructura disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.

La consultora también advirtió en su estudio que la transformación no depende exclusivamente de incorporar nuevas tecnologías: requiere adaptar los modelos operativos y comerciales de las instituciones financieras.

«En este escenario, los pagos pueden convertirse en una nueva fuente de ingresos mediante servicios de visibilidad financiera, administración de liquidez, conciliación, suscripciones y plataformas de gestión de tesorería», expuso Walter Andriani.

Para los proveedores de tecnología, agregó, el mercado potencial está en acompañar a bancos y empresas en la integración de estos servicios, con soluciones que combinen automatización, interoperabilidad, análisis de datos y seguridad. El objetivo será pasar de procesar transferencias a gestionar de manera integral el movimiento del dinero.

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