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Con Extended Lifecycle Premium y Long Life Add-on, convierte la continuidad operativa, la ciberseguridad y la consultoría en ingresos recurrentes.
Durante años, los integradores de soluciones han enfrentado el mismo dilema de sus clientes: aplicaciones críticas que funcionan correctamente, pero que dependen de versiones específicas del sistema operativo y cuya actualización implica riesgos, costos elevados o la pérdida del soporte del fabricante.
Con Extended Lifecycle Premium y Long Life Add-on, Red Hat responde a ese problema con un enfoque que privilegia la continuidad del negocio antes que las migraciones forzadas. La estrategia permite mantener protegidas versiones específicas de Red Hat Enterprise Linux (RHEL) mediante parches de seguridad, incluso cuando las aplicaciones no pueden modernizarse al mismo ritmo que la infraestructura.
Para el canal, la noticia va mucho más allá de una ampliación del soporte: abre la puerta a nuevos servicios de consultoría, administración y planeación del ciclo de vida de las plataformas empresariales.
¿Qué cambia para los clientes?
Los nuevos esquemas de soporte permiten que las organizaciones permanezcan en la versión de RHEL que requiere su aplicación sin quedar expuestas a vulnerabilidades recientes.
Las capacidades son claras:
- Extended Lifecycle Premium permite mantener una versión menor de RHEL hasta por seis años y una versión mayor hasta por 14 años, recibiendo correcciones de seguridad y estabilidad.
- Long Life Add-on extiende ese soporte durante periodos aún mayores, siempre que el cliente renueve anualmente el servicio, cuyo costo aumenta conforme se prolonga la permanencia sobre plataformas antiguas.
El objetivo no es evitar la modernización, sino permitir que ocurra cuando tenga sentido para el negocio.
“No todo el mundo puede modernizar su infraestructura, y no lo podemos penalizar; tenemos que darles herramientas para que continúen su evolución”, explicó Alejandro Dirgan, líder de plataforma Red Hat Enterprise Linux para América Latina.
El problema que enfrentan miles de empresas
La situación es habitual en organizaciones que operan ERP, CRM, aplicaciones industriales o desarrollos propios.
Una empresa puede tener un CRM certificado para ejecutarse únicamente sobre RHEL 8.4. Aunque versiones posteriores del sistema operativo sean compatibles, el fabricante del software podría negar soporte si la plataforma cambia.
El resultado suele ser una decisión complicada:
- actualizar el sistema operativo y perder el respaldo del proveedor de la aplicación;
- permanecer en la versión certificada y dejar de recibir actualizaciones de seguridad.
Red Hat busca eliminar esa disyuntiva.
Mediante un proceso de backporting, la compañía incorpora a versiones anteriores los parches desarrollados para versiones más recientes sin modificar la plataforma sobre la que opera la aplicación.
De esta manera, la empresa mantiene estabilidad operativa y reduce su exposición frente a nuevas vulnerabilidades.
La ciberseguridad acelera la urgencia
La necesidad de mantener protegidos los sistemas heredados adquiere mayor relevancia conforme aumenta la velocidad con la que aparecen nuevas amenazas.
Red Hat señala que la Inteligencia Artificial está acelerando tanto el descubrimiento de vulnerabilidades como el desarrollo de exploits, mientras que el costo promedio de una brecha de seguridad ya alcanza 4.8 millones de dólares.
Bajo ese contexto, mantener aplicaciones críticas sobre sistemas operativos sin soporte deja de ser únicamente un problema tecnológico para convertirse en un riesgo de negocio.
Lo que representa para los integradores
Para un integrador, estos servicios pueden convertirse en un punto de entrada para relaciones comerciales de largo plazo.
En lugar de limitarse a vender licencias, el canal puede acompañar al cliente durante todo el ciclo de vida de sus aplicaciones.
Las principales oportunidades incluyen:
- evaluación del riesgo de aplicaciones heredadas;
- diseño de estrategias de modernización gradual;
- administración de contratos de soporte extendido;
- servicios administrados sobre plataformas RHEL;
- consultoría para reducir riesgos de continuidad operativa;
- planeación financiera del momento óptimo para migrar.
Este enfoque también facilita generar ingresos recurrentes mediante contratos anuales de soporte y servicios profesionales.
El soporte deja de ser un costo y se convierte en una estrategia
Alejandro Dirgan explica que existe un punto en el que mantener plataformas antiguas deja de ser financieramente conveniente.
“Hay un equilibrio entre lo que se paga en soporte y lo que puede pagar un cliente antes de modernizar su plataforma. Llegado ese punto, el cliente toma la decisión de cambiar su versión de software y de sistema operativo porque mantenerlo sale muy caro, pero mientras tanto le diste tiempo de prepararse.”
Ese margen permite planificar proyectos de actualización con menor presión, distribuir inversiones y reducir el riesgo de interrupciones en aplicaciones críticas.
Lo que debe comunicar el canal a sus clientes
Más que vender años adicionales de soporte, el integrador puede posicionar la conversación alrededor de tres objetivos de negocio:
construir una hoja de ruta de modernización basada en prioridades del negocio y no en fechas de fin de soporte.ocios de negocio de Red Hat, Extended Lifecycle Premium y Long Life Add On representa una oportunidad para fortalecer su oferta de servicios administrados y consultoría.
mantener la continuidad operativa sin migraciones apresuradas;
reducir la superficie de exposición frente a nuevas vulnerabilidades;
Los canales podrán ayudar a sus clientes a:
- Planificar el ciclo de vida completo de sus aplicaciones,
- Definir estrategias de actualización
- Administrar contratos de soporte de largo plazo y reducir el riesgo operativo sin obligarlos a realizar migraciones inmediatas.
- Generar ingresos recurrentes mediante la venta de estas extensiones de soporte, posicionándose como asesores estratégicos en proyectos donde la continuidad operativa y la ciberseguridad son prioridades.
Con esta estrategia, Red Hat busca que las organizaciones puedan mantener protegidas sus aplicaciones críticas mientras modernizan su infraestructura al ritmo que su negocio y presupuesto lo permitan.