El mercado de punto de venta en México se acelera rumbo a 2030

Por Ana Arenas
Francisco Romero, TechZone POS
Francisco Romero, director comercial de TechZone.

Para el canal de distribución tecnológico, este escenario abre una oportunidad inédita: una posible explosión en la demanda de soluciones POS accesibles, fáciles de implementar y con acompañamiento en servicios

El mercado de punto de venta (POS) en México se encuentra en una etapa de transformación acelerada que lo perfila como uno de los segmentos más dinámicos del ecosistema tecnológico nacional rumbo a 2030. Lejos de ser un componente meramente operativo, el POS se consolida como un eje estratégico de digitalización, eficiencia operativa y experiencia del cliente para comercios de todos los tamaños.

De acuerdo con análisis del sector, el mercado mexicano de POS, valuado en alrededor de 1,720 millones de dólares en 2025, podría alcanzar 2,700 millones de dólares en 2030, lo que implica un crecimiento anual compuesto cercano al 9.7%. Este avance no responde únicamente al aumento en el número de terminales instaladas, sino a una especialización creciente de las soluciones, adaptadas a cada vertical de negocio.

De sistemas tradicionales a ecosistemas de punto de venta especializados

Francisco Romero, director comercial de TechZone, explica que el concepto tradicional de punto de venta —limitado a una computadora, un cajón de dinero, un escáner y una impresora— está quedando obsoleto.

“Hoy, el POS se concibe como una plataforma tecnológica integral, compuesta por hardware especializado, software de operación y aplicaciones diseñadas para nichos específicos como retail, restaurantes, farmacias o abarrotes”.

En sectores como el restaurantero, las soluciones actuales integran tabletas, comanderas, dispositivos móviles, geolocalización y pedidos remotos, capaces de operar en entornos tan diversos como restaurantes tradicionales, clubes de golf o zonas turísticas. El uso de códigos QR y pagos digitales ya forma parte de estas experiencias.

Smart POS, Soft POS y el auge del autoservicio

Entre las principales tendencias del punto de venta en México destacan los Smart POS y Soft POS, dispositivos portátiles que permiten cobrar y gestionar operaciones desde cualquier punto del establecimiento. A esto se suma el crecimiento del autoservicio, impulsado por kioscos de autopago, una tecnología ampliamente adoptada en Estados Unidos y Europa.

Aunque México mantiene un rezago estimado de hasta cuatro años frente a estos mercados, eventos internacionales como el NRF en Nueva York muestran que el autoservicio ya es parte del día a día del retail global. Sus beneficios —reducción de filas, menos errores operativos y mayor ticket promedio— comienzan a despertar un mayor interés entre cadenas y comercios mexicanos.

Micronegocios: el mayor potencial del mercado POS

Más allá de las grandes cadenas como Walmart, Costco o Sam’s Club, el mayor potencial de crecimiento se encuentra en los micronegocios y pequeñas empresas, históricamente rezagados en adopción tecnológica.

“El gobierno de México tiene como meta que 3.2 millones de micro y pequeñas empresas estén digitalizadas para 2030, lo que implicará la adopción de sistemas de POS, ERP y facturación electrónica”, señaló Romero.

Este proceso responde tanto a necesidades operativas como fiscales, ya que la digitalización facilita la formalización y el control tributario, siguiendo modelos aplicados en países como Chile y otras economías de América Latina.

Para el canal de distribución tecnológico, este escenario abre una oportunidad inédita: una posible explosión en la demanda de soluciones POS accesibles, fáciles de implementar y con acompañamiento en servicios, diseñadas específicamente para pequeños negocios como cafeterías, papelerías o ferreterías.

POS as a Service y la evolución del canal

En este contexto cobra fuerza el modelo POS as a Service, que integra hardware, software, financiamiento, servicios y capacitación en una sola oferta. El valor diferencial recae en el canal, que compite no por precio, sino por implementación, soporte, capacitación y conocimiento del cliente.

En un mercado donde la venta tradicional de cómputo enfrenta márgenes cada vez más reducidos, el POS se perfila como un negocio de mayor rentabilidad y recurrencia, especialmente cuando se combina con contratos de servicio y actualización tecnológica.

Renovación tecnológica, ciberseguridad e inteligencia artificial

Otro frente clave es la modernización de infraestructuras existentes. Muchas cadenas medianas y grandes aún operan con equipos obsoletos, sistemas operativos desactualizados y riesgos de ciberseguridad. La migración a plataformas modernas —como Windows 11— y la adopción de pagos digitales (Apple Pay, Google Pay, Samsung Pay y billeteras electrónicas) hacen indispensable la renovación del parque instalado.

Además, la integración de analítica de datos e inteligencia artificial permitirá optimizar inventarios, anticipar la demanda y conectar a pequeños comercios con cadenas de suministro más amplias, como ya ocurre en sectores farmacéuticos y tiendas de conveniencia.

Financiamiento, capacitación y alianzas estratégicas

La adopción masiva de soluciones de punto de venta, especialmente en cadenas con cientos o miles de sucursales, requiere esquemas de financiamiento sólidos. En este punto, los mayoristas tecnológicos juegan un papel estratégico al ofrecer crédito, arrendamiento y apoyo financiero para escalar proyectos de gran volumen.

Paralelamente, la especialización del canal se vuelve crítica. El futuro del POS en México no está en vender equipos aislados, sino en entender cada vertical, ofrecer soluciones a la medida y construir alianzas sólidas con desarrolladores de software, proveedores de servicios y mayoristas.

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