El T-MEC entra en zona de escrutinio: EE. UU. activa el esquema de revisiones anuales

Por InfoChannel High Tech Editores

El reto inmediato será administrar la percepción de riesgo de los inversionistas extranjeros que buscan el nearshoring, demostrando que las cadenas de suministro de Norteamérica son demasiado profundas como para ser desmanteladas por la política electoral o los periodos de revisión.

El día de hoy se marcó el primer gran hito de evaluación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Contrario a la expectativa de una transición tersa que extendiera el bloque comercial hasta el año 2042, la administración de Estados Unidos, a través del USTR, determinó no otorgar su consentimiento para la renovación automática de 16 años en los términos actuales del acuerdo.

Del largo plazo al examen anual

Esta resolución acciona de inmediato el mecanismo secundario previsto en las reglas de revisión del tratado. Lejos de significar la muerte de la zona de libre comercio más dinámica del mundo —cuyo intercambio trilateral representa cerca del 16% del comercio global—, las tres naciones entran ahora en un carril de revisiones anuales obligatorias durante la próxima década. El tratado mantiene su vigencia legal intacta hasta el 1 de julio de 2036.

El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, llamó a la calma confirmando que ninguno de los tres países ha manifestado intenciones de retirarse (lo cual requeriría una notificación previa de seis meses). Sin embargo, la postura estadounidense deja claro que Washington no pretende “sellar con firma de goma” un acuerdo que, desde su perspectiva, mantiene pendientes estructurales.

Las cartas sobre la mesa

Para la Unión Americana, los objetivos de esta resistencia a la prórroga larga son nítidos: reducir el abultado déficit comercial con sus socios y blindar la región frente a la influencia industrial de China. Por el lado mexicano, el reto inmediato será administrar la percepción de riesgo de los inversionistas extranjeros que buscan el nearshoring, demostrando que las cadenas de suministro de Norteamérica son demasiado profundas como para ser desmanteladas por la política electoral o los periodos de revisión.

Las mesas de negociación bilaterales continuarán formalmente en las próximas semanas. El T-MEC no se ha roto; simplemente ha cambiado su ritmo de navegación: de una autopista de largo aliento a un cuidadoso maratón de ajustes anuales.

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