CT Internacional, PCEL y Cyberpuerta reflejan la nueva dinámica del canal tecnológico

Por Ratón Enmascarado

El canal TI se transforma: mayoristas acondicionan la bodega para entrar al negocio de servicios.

CT Internacional está reconvirtiendo su sucursal de Azcapotzalco en la Ciudad de México, en una especie de taller de cirugía tecnológica fina: transformación de equipo, carga de software, configuración y personalización de soluciones para proyectos de canal. Traducido al español de barrio: el mayorista ya no quiere ser sólo la bodega elegante que recibe pallets y los vuelve a sacar.

La jugada tiene lógica. Los proyectos ya representan cerca del 20% de su facturación y, según sus ejecutivos, la inversión suma varios millones de pesos.

Y ojo, porque no son los únicos oliendo hacia dónde sopla el dinero.

Lo Bueno:

PCEL, compañía regiomontana conocida durante años por el músculo del retail tecnológico, decidió ponerse traje de adulto corporativo y aliarse con Hewlett Packard Enterprise y Softtek para lanzar una nube privada de IA “llave en mano”.

Juan Pablo Espinoza, CEO de PCEL, puso el servicio bajo un esquema de pago por uso. Ahí está el detalle importante: el canal empieza a entender que el flujo constante vale más que la venta única y gloriosa del servidor que después pasa tres años acumulando polvo en un rack.

Mientras tanto, Cyberpuerta —que cumple 18 años de existencia— también ya dejó atrás la adolescencia comercial del “cómprame RAM y te regalo envío”. En los últimos años añadió servicios cloud y software a su portafolio.

Lo Malo:

Pero mientras unos evolucionan, otros están pasando la podadora organizacional sin misericordia.

TP-Link ajustó plantilla en México y varios ejecutivos de larga trayectoria, dejaron la compañía. Entre ellos Erick Velasco, uno de los rostros conocidos del canal.

Los fabricantes buscan operar más ligeros, reducir costos y apoyarse cada vez más en mayoristas y distribuidores para hacer la chamba local.

Lo Feo:

Los proveedores hyperscale elevaron recientemente su gasto de capital hasta unos 725 mil millones de dólares. ¿La consecuencia? La producción de memoria y almacenamiento comienza a desviarse agresivamente hacia infraestructura de IA.

En otras palabras: el mercado que durante años alimentó al menudeo y al ensamblador tradicional podría empezar a apretarse más rápido de lo que muchos creen.

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