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Netcloud Services ofrece recuperación ante desastres como servicio, con respaldo, replicación y restauración de sistemas críticos bajo un modelo OPEX. La oportunidad para el canal está en diseñar soluciones según los riesgos y necesidades operativas de cada cliente.
Netcloud Services incorpora a su oferta Full DRaaS (Disaster Recovery as a Service), un servicio administrado que permite a los integradores diseñar soluciones de continuidad operativa mediante respaldo, replicación continua y recuperación de servidores, aplicaciones y datos.
La propuesta opera bajo un modelo de gasto operativo (OPEX) y pago por uso. Para los integradores, representa una oportunidad de desarrollar servicios administrados que combinen consultoría, protección de información, recuperación ante incidentes y acompañamiento continuo, sin que cada cliente tenga que construir su propia infraestructura de contingencia.
El servicio permite establecer objetivos de recuperación de acuerdo con la criticidad de cada carga de trabajo. El RTO (Recovery Time Objective) define el tiempo objetivo para restablecer un sistema, mientras que el RPO (Recovery Point Objective) establece la pérdida máxima de datos tolerable, expresada en tiempo.
A partir de estos parámetros, el integrador puede determinar qué sistemas necesitan recuperarse primero, qué información requiere replicación y qué nivel de disponibilidad necesita cada operación.
De respaldo a recuperación operativa
Full DRaaS integra respaldo continuo, replicación y recuperación de servidores, aplicaciones y datos en una nube privada o híbrida. La administración centralizada y la automatización permiten gestionar las políticas de protección y reducir la intervención manual durante los procesos de recuperación.
La replicación mantiene copias actualizadas de las cargas protegidas para facilitar su restauración cuando una falla o incidente compromete los sistemas productivos. El servicio también contempla pruebas periódicas en entornos aislados, con el propósito de comprobar los procedimientos sin afectar la operación habitual.
Para el integrador, estas capacidades permiten ampliar el alcance de una oferta tradicional de respaldo y participar en proyectos que requieren evaluar riesgos, establecer prioridades de recuperación, documentar procedimientos y verificar que los mecanismos de continuidad funcionen.
No obstante, los resultados dependen de la arquitectura implementada, las características de las cargas de trabajo y los objetivos definidos con cada cliente.
El modelo OPEX reduce la inversión inicial
El esquema de pago por uso permite contratar capacidades de recuperación sin asumir necesariamente la inversión inicial que implicaría desplegar y mantener una infraestructura propia de contingencia.
Además, la protección puede ajustarse conforme crecen el volumen de datos, las aplicaciones y las cargas de trabajo. Esto permite dimensionar el servicio según las necesidades de cada organización, en lugar de adquirir desde el inicio todos los recursos que podría requerir una infraestructura dedicada.
Para el canal, el modelo abre la posibilidad de integrar el DRaaS a una cartera de servicios administrados y establecer relaciones comerciales que incluyan seguimiento, pruebas, ajustes y revisión de las políticas de recuperación.
La rentabilidad, sin embargo, dependerá de los costos de operación, el alcance contratado, los niveles de servicio acordados y la capacidad del integrador para administrar el entorno.
Diagnóstico y protección como punto de partida
La oferta de Netcloud también contempla un diagnóstico de ciberseguridad para identificar vulnerabilidades y revisar posibles exposiciones de información, incluidas las relacionadas con credenciales de usuarios que pudieran aparecer en listas de la web oscura.
De acuerdo con Genaro Flores Guzmán, director de Netcloud Services, este tipo de evaluaciones puede representar un costo elevado para algunas empresas, por lo que su incorporación ayuda a identificar riesgos que deben atenderse antes de que afecten la continuidad operativa.
La propuesta contempla cinco fases:
- Diagnóstico: identificar vulnerabilidades, riesgos y necesidades de recuperación.
- Protección: establecer medidas de seguridad para redes, identidades, aplicaciones, datos y dispositivos.
- Continuidad y redundancia: definir los mecanismos necesarios para mantener o restablecer la operación.
- Recuperación: proteger respaldos y establecer procedimientos de restauración.
- Operación: implementar protocolos, monitoreo y mejora continua.
Esta estructura permite al integrador abordar la continuidad desde una perspectiva que combina infraestructura, seguridad y procesos de negocio, en lugar de limitar el proyecto a la instalación de herramientas.
El integrador debe entender la operación del cliente
Flores considera que la resiliencia depende tanto del contexto de cada organización como de la tecnología utilizada. Antes de proponer una arquitectura, el canal debe identificar las aplicaciones y los datos críticos, revisar las relaciones entre sistemas y comprobar que las instancias tecnológicas estén actualizadas, conectadas y coordinadas.
También necesita conocer los requisitos de seguridad y cumplimiento normativo de la industria en la que opera el cliente.
“Al abrirse nuevas superficies de ataque, los integradores en la industria tenemos que estar más informados y capacitados; no es poner una caja y licencia, es entender muchos y diferentes contextos”, afirmó Flores.
Ese análisis ayuda a determinar qué información debe replicarse, si conviene utilizar instancias físicas o virtuales y cuáles sistemas requieren alta disponibilidad. No todas las cargas de trabajo necesitan el mismo nivel de protección ni justifican el mismo costo de recuperación.
Por ello, Netcloud recomienda comenzar con un ejercicio de discovery o consultoría que permita conocer el entorno, priorizar los activos y establecer objetivos de recuperación antes de definir el servicio.
Las pruebas deben formar parte del servicio
La recuperación ante desastres requiere comprobar periódicamente que los respaldos y los procedimientos funcionan. Los cambios en permisos, accesos, personal y aplicaciones pueden modificar las condiciones bajo las cuales se diseñó una estrategia de continuidad.
El integrador debe documentar estos cambios, revisar los procedimientos y realizar pruebas para detectar posibles fallas antes de que ocurra un incidente real.
Netcloud recomienda considerar servicios DRaaS incluso en empresas pequeñas, pero advierte que la solución no debe plantearse como un paquete idéntico para todos los clientes. El alcance debe responder al tamaño de la operación, la criticidad de sus sistemas, el volumen de información y el tiempo que puede tolerar una interrupción.
Para los integradores, el valor comercial de Full DRaaS está en combinar diagnóstico, respaldo, replicación, recuperación y operación continua en una solución adaptada a cada organización. Esto amplía su participación desde el suministro de tecnología hasta la consultoría y la gestión de la continuidad del negocio.
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