El de hoy no fue un jueves cualquiera. El histórico Estadio Azteca, vestido de gala y con más de 80,000 gargantas rompiéndose desde la ceremonia de apertura, atestiguó el inicio del sueño mundialista.
La Selección Mexicana cumplió con las enormes expectativas de su gente y firmó un debut redondo al derrotar 2-0 a una escuadra de Sudáfrica que terminó desmoronándose ante la presión y el juego dinámico del Tri.
El conjunto dirigido por Javier Aguirre saltó al terreno de juego con el cuchillo entre los dientes, empujado por un griterío ensordecedor que bajaba desde las tribunas del Coloso de Santa Úrsula.
Minuto 8′: El zarpazo histórico de Julián Quiñones
La recompensa no tardó en llegar. Apenas al minuto 8, la presión alta del mediocampo mexicano surtió efecto. El mediocampista sudafricano Yaya Sithole titubeó y dejó un balón largo justo en la frontal de su propia área; Erik Lira, con gran lectura, robó limpiamente y abrió de inmediato para Julián Quiñones. El extremo acomodó el cuerpo y sacó un disparo raso y colocado que dejó sin opciones al guardameta Ronwen Williams. El Azteca estalló en un manicomio: era el 1-0 y, además, el primer gol de toda la Copa del Mundo 2026.
Minuto 66′: El regreso del ‘Lobo’ y las lágrimas de la redención
Tras el descanso, y con Sudáfrica mermada físicamente (y posteriormente condicionada por la expulsión de Sithole), México encontró los espacios necesarios para liquidar la contienda. Al minuto 66, Roberto “Piojo” Alvarado mandó un centro preciso, un auténtico ‘bombón’ al corazón del área grande. Ahí apareció el imponente Raúl Jiménez, quien conectó un certero frentazo picado que techó al arquero africano para decretar el 2-0.
El festejo fue pura catarsis: Jiménez corrió hacia el banderín de córner con lágrimas en los ojos, cobrando una factura personal pendiente con la historia y celebrando su primer gol en una Copa del Mundo, justamente en el césped de su antigua casa.
El ánimo en la tribuna: El coloso volvió a rugir
Si en la cancha el cuadro mexicano dio destellos de buen fútbol, en la grada el público rozó la perfección. La atmósfera fue electrizante desde dos horas antes del pitazo inicial, con los aficionados coreando al unísono a los artistas de la ceremonia de inauguración y haciendo vibrar los cimientos del estadio con el “Cielito Lindo”.
Con el gol tempranero de Quiñones, la tensión inicial se transformó en un carnaval verde. La famosa “Ola” le dio varias vueltas al graderío mientras los cánticos de “¡México, México!” sofocaban cualquier intento de respuesta de los contados aficionados de Bafana Bafana. Al final del encuentro, con la victoria asegurada y el liderato provisional del Grupo A en la bolsa, la afición despidió entre aplausos y ovaciones de pie a Raúl Jiménez cuando dejó la cancha, sellando una tarde de comunión absoluta entre el equipo y su fiel localía.
México cumple con la tradición de que el anfitrión no cae en el partido inaugural y arranca su andadura con tres puntos vitales de cara a sus siguientes duelos ante Corea del Sur y la República Checa. ¡El Mundial ya está aquí y el Tri ha dado el primer golpe!