RMM: tu salto hacia los servicios gestionados

Por InfoChannel High Tech Editores
Guillermo Márquez, Solution Engineers Manager de Acronis para la región
Agustín Beveraggi, Director de Acronis para Latinoamérica y Guillermo Márquez, Solution Engineers Manager de Acronis para la región.

El RMM evoluciona de herramienta de monitoreo a plataforma para que revendedores e integradores de TI construyan servicios gestionados de ciberseguridad y continuidad.

La evolución del Remote Monitoring & Management (RMM) está modificando la propuesta de valor de los revendedores e integradores de TI. La tecnología dejó de limitarse al monitoreo remoto de dispositivos para convertirse en una plataforma desde la cual los proveedores de servicios gestionados (MSP) pueden construir ofertas recurrentes que combinan administración, ciberseguridad, protección de datos y continuidad operativa.

El cambio ocurre en un contexto en el que los MSP enfrentan una mayor cantidad de dispositivos, vulnerabilidades y amenazas que administrar. Mantener procesos manuales para identificar fallas, detectar vulnerabilidades o aplicar parches reduce la capacidad de respuesta y dificulta escalar la operación.

La oportunidad para el canal, por tanto, no está únicamente en vender una licencia de RMM. Está en convertir la tecnología de gestión remota en el núcleo de una oferta de servicios administrados integrales.

RMM: de herramienta técnica a modelo de negocio

Durante años, el RMM estuvo asociado principalmente con el monitoreo y mantenimiento de infraestructura. Ahora, su papel dentro del modelo MSP es más amplio: proporciona visibilidad sobre los ambientes de los clientes, automatiza tareas y genera información que puede utilizarse para tomar decisiones.

Agustín Beveraggi, Director de Acronis para Latinoamérica, explicó que la automatización de reportes, alertas y respuestas permite que los servicios de los MSP contribuyan a organizaciones más ágiles, resilientes, rápidas y seguras, mientras que el propio proveedor puede atender más ambientes con menos recursos.

Desde esta perspectiva, Beveraggi considera que el RMM no debe entenderse solamente como una herramienta de automatización, sino como una herramienta de inteligencia operativa.

Para los revendedores, esta distinción es relevante. El valor comercial ya no se encuentra exclusivamente en implementar una plataforma, sino en utilizar los datos generados por ella para identificar necesidades y desarrollar nuevos servicios.

Un equipo sin parches, una vulnerabilidad detectada, un inventario desactualizado o un comportamiento anómalo pueden dejar de ser únicamente problemas técnicos para convertirse en oportunidades de servicio.

El RMM como puerta de entrada a la ciberseguridad

Guillermo Márquez, Solution Engineers Manager de Acronis para la región, detalló algunas de las capacidades que permiten al RMM convertirse en una plataforma operativa para los MSP.

Entre ellas se encuentran el monitoreo de recursos, gestión de inventarios, identificación de vulnerabilidades, aplicación de parches, control del software instalado, automatización de alertas y reportes, así como ejecución de respuestas mediante scripts.

Pero la propuesta adquiere mayor relevancia cuando el RMM se integra con otras tecnologías de seguridad.

Márquez explicó que, combinado con EDR/XDR, el RMM permite tomar control remoto de un equipo durante un incidente, analizar qué ocurre y actuar rápidamente. También puede automatizar respuestas, como aislar una carga de trabajo ante un ataque y generar posteriormente un reporte.

Para un integrador, esta integración modifica la manera de construir una oferta. En lugar de comercializar por separado monitoreo, endpoint security, backup y administración, puede diseñar un servicio en el que las diferentes capacidades formen parte de una misma operación.

Una consola para reducir la complejidad

Uno de los problemas que enfrentan los MSP al ampliar su portafolio es la proliferación de herramientas. Cada plataforma requiere configuración, actualización, supervisión y personal especializado.

Márquez destacó la ventaja de utilizar un único agente para ciberseguridad, protección de datos y management, administrado desde una única consola, como plantea Acronis.

Para los revendedores, esto representa una oportunidad para simplificar el despliegue y la administración de los servicios que ofrecen a sus clientes.

La integración también puede facilitar la estandarización. Un MSP puede definir políticas, automatizar tareas y replicar procesos en diferentes clientes sin depender de una intervención manual para cada dispositivo.

Del soporte reactivo al servicio recurrente

El cambio más importante para el canal ocurre cuando el RMM deja de venderse como una herramienta de soporte y comienza a utilizarse como infraestructura para un servicio administrado recurrente.

El modelo tradicional parte de una falla: el cliente reporta un problema y el proveedor interviene. El modelo basado en RMM busca anticiparse mediante monitoreo permanente, automatización, prevención y respuesta.

Esta diferencia tiene consecuencias comerciales.

El revendedor que vende una solución puntual compite principalmente por precio, disponibilidad y características técnicas. El integrador que administra de manera continua la infraestructura puede construir una relación basada en resultados: disponibilidad, reducción de incidentes, gestión de vulnerabilidades, cumplimiento de políticas y continuidad operativa.

Por eso, durante el LOL CAST se planteó que “vender RMM no es vender un software, es vender tranquilidad, eficiencia y continuidad operativa”.

Más servicios a partir de una misma plataforma

El RMM también puede funcionar como punto de entrada para ampliar la relación comercial con el cliente.

Una vez que el MSP obtiene visibilidad y control del entorno, puede identificar necesidades para incorporar servicios como:

  • Ciberseguridad avanzada.
  • EDR y XDR.
  • Backup.
  • Disaster recovery.
  • Protección de datos.
  • Administración de endpoints.
  • Gestión de vulnerabilidades.
  • Automatización y mantenimiento de infraestructura.

La lógica comercial cambia: el RMM deja de ser un producto aislado y se convierte en la capa de gestión sobre la que se construye un portafolio de servicios administrados.

Para el canal de TI, esto abre la posibilidad de incrementar el ingreso recurrente por cliente y, al mismo tiempo, elevar el nivel de especialización de la oferta.

Escalar sin aumentar proporcionalmente el equipo técnico

La escalabilidad es otro de los argumentos centrales para los MSP.

No todos los proveedores cuentan con grandes equipos técnicos. Si cada alerta, parche, revisión o intervención requiere trabajo manual, el crecimiento de la cartera de clientes obliga a incrementar también la plantilla.

La automatización permite modificar esa relación.

Con procesos estandarizados, políticas centralizadas y tareas ejecutadas de manera remota, un equipo reducido puede administrar un mayor número de dispositivos y clientes.

Para los revendedores que están migrando hacia el modelo MSP, esto representa una ventaja estratégica: el crecimiento puede apoyarse más en automatización y estandarización que en aumentar proporcionalmente las horas-hombre.

El nuevo negocio del revendedor de TI

La evolución del RMM plantea un cambio de fondo para el canal: pasar de vender tecnología a administrar resultados.

El revendedor puede comenzar con monitoreo y administración, pero utilizar esa relación para incorporar seguridad, respaldo, recuperación y continuidad operativa. De esta manera, una herramienta de gestión se convierte en la base de una relación comercial recurrente.

El reto estará en demostrar ese valor con métricas. Entre los indicadores que un MSP puede utilizar se encuentran el número de dispositivos administrados, vulnerabilidades corregidas, tiempo de respuesta, incidentes prevenidos, disponibilidad de sistemas y cumplimiento de políticas.

El RMM ya no debe analizarse únicamente como una categoría tecnológica, sino como una plataforma para construir servicios administrados integrales.

Para los revendedores de TI, ahí está la oportunidad: dejar de competir exclusivamente por la venta de productos individuales y comenzar a generar ingresos recurrentes mediante servicios que integren administración, ciberseguridad, protección de datos y continuidad operativa.

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