En conjunto, la apuesta de Flex confirma una tendencia estructural: México ya no solo compite en costos de manufactura, sino en capacidades para soportar la nueva economía digital basada en inteligencia artificial.
En conjunto, la apuesta de Flex confirma una tendencia estructural: México ya no solo compite en costos de manufactura, sino en capacidades para soportar la nueva economía digital basada en inteligencia artificial.