La migración a la nube ya no garantiza seguridad ni continuidad operativa. Expertos advierten que las empresas en México deben fortalecer sus estrategias de respaldo, recuperación y resiliencia tecnológica ante ransomware y entornos híbridos.
La acelerada migración de las empresas hacia esquemas de nube híbrida está transformando también los desafíos de protección de datos. Para integradores y proveedores de servicios tecnológicos, el mensaje es claro: mover la información a la nube ya no es suficiente para garantizar continuidad operativa ni resiliencia ante ataques cibernéticos.
De acuerdo con información de Kingston Technology, las organizaciones enfrentan actualmente un escenario más complejo, donde los datos se encuentran distribuidos entre servidores locales, plataformas virtualizadas y entornos cloud híbridos, lo que incrementa los riesgos de inconsistencias y tiempos prolongados de recuperación.
El contexto es especialmente relevante si se considera que, según el Veeam Data Protection Trends Report 2024, cerca del 85% de las organizaciones sufrió al menos un ataque de ransomware durante el último año. Este escenario ha provocado que las estrategias modernas de respaldo evolucionen de simples copias de seguridad hacia esquemas orientados a recuperación inmediata de servicios críticos como facturación, ventas y atención al cliente.
Para el ecosistema de integración tecnológica, el principal reto ya no es únicamente almacenar información, sino garantizar tiempos de restauración que permitan mantener la operación activa tras un incidente de seguridad o una falla de infraestructura.
Cristina Carbajal, gerente general de Kingston Technology en México, advirtió que uno de los errores más frecuentes en las organizaciones es asumir que la nube resuelve automáticamente los problemas de seguridad y disponibilidad.
“Creer que la nube lo soluciona todo por sí sola es un error: puede generar costos más altos de lo esperado y, peor aún, inconsistencias entre las copias, lo que hace más lento recuperar la información en una crisis”, explicó la directiva.
La ejecutiva señaló que muchas compañías mantienen políticas heredadas de protección de datos sin adecuarlas a entornos híbridos, generando vulnerabilidades relacionadas con accesos, administración de copias y tiempos de retención.
El reporte también pone sobre la mesa otro elemento estratégico para canales e integradores: la infraestructura física sigue siendo determinante en los procesos de recuperación. Factores como la durabilidad de los SSD, la capacidad de memoria y la tolerancia a fallas pueden marcar la diferencia entre una recuperación exitosa y una interrupción prolongada del negocio.
En este contexto, Kingston destacó la relevancia de implementar hardware empresarial diseñado específicamente para cargas críticas de respaldo y restauración, incluyendo SSD con protección ante pérdida de energía y memorias RAM con corrección de errores para entornos de servidor.
La recomendación para el mercado empresarial es realizar evaluaciones periódicas de resiliencia tecnológica, verificando que tanto la infraestructura local como los servicios en la nube sean capaces de soportar procesos completos de recuperación sin afectar la continuidad operativa.
Para integradores y proveedores de servicios administrados, esta tendencia abre además oportunidades de negocio alrededor de consultoría en resiliencia, arquitecturas híbridas, almacenamiento empresarial y estrategias avanzadas de recuperación ante desastres.
En un entorno donde los ataques de ransomware continúan creciendo y las operaciones dependen cada vez más de la disponibilidad de los datos, la protección integral de la información comienza a consolidarse como una prioridad estratégica para las empresas mexicanas.