Registro masivo de líneas móviles en México: ciberseguridad y protección de datos, el reto

Por Ana Arenas
Registro masivo de líneas móviles
Velda Gámez, investigadora en temas de Ciberseguridad y Derecho Digital del Tec de Monterrey.

El registro de líneas móviles también se cruza con el uso de datos biométricos, uno de los puntos que más inquietud genera entre usuarios y especialistas.

La iniciativa para registrar y gestionar cerca de 98.6 millones de líneas de telefonía móvil en México se perfila como uno de los proyectos regulatorios y tecnológicos más ambiciosos del país. En un contexto donde ya existen más teléfonos inteligentes que habitantes, la creación de una macrobase de datos con información personal y biométrica abre un debate relevante sobre ciberseguridad, privacidad y protección de datos para millones de usuarios.

Especialistas advierten que, si bien el objetivo es reducir fraudes, extorsiones y delitos digitales, el manejo de información sensible a gran escala también representa un riesgo significativo si no se implementan controles robustos.

Una base de datos atractiva para el cibercrimen

Velda Gámez, investigadora en Ciberseguridad y Derecho Digital del Tecnológico de Monterrey, explicó que cualquier repositorio de información de gran escala se convierte, inevitablemente, en un objetivo para los ciberatacantes.

“El registro de líneas implica recopilar datos altamente sensibles como identidad, edad, ubicación, hábitos de uso e incluso patrones de movilidad, información que puede ser explotada con fines criminales”, advirtió la especialista.

Para los usuarios de telefonía móvil, este punto resulta crítico, ya que una filtración podría derivar en suplantación de identidad, fraudes financieros o extorsiones personalizadas.

Telefonía móvil: infraestructura crítica bajo amenaza

Más allá del impacto digital, Gámez subrayó que un incidente de seguridad podría tener consecuencias sociales. Un ataque de denegación de servicio, por ejemplo, podría dejar incomunicada a la población en momentos críticos.

“La telefonía móvil es hoy una infraestructura crítica, y como tal, debe estar protegida con los más altos estándares, sin importar quién sea el responsable de su operación”, señaló.

Desde esta perspectiva, uno de los principales cuestionamientos es si el sistema fue sometido a pruebas de estrés suficientes antes de su despliegue. Aunque no existen plataformas infalibles, la fase previa es clave para identificar vulnerabilidades, aplicar parches y validar la capacidad real del sistema.

Usabilidad vs. seguridad: un desafío para los usuarios

Otro reto relevante es el equilibrio entre seguridad y experiencia del usuario. Los sistemas más simples suelen ser más vulnerables, mientras que los más seguros tienden a ser complejos y poco intuitivos.

Este escenario representa una dificultad adicional en un país donde adultos mayores y comunidades con rezago digital pueden enfrentar barreras para completar procesos de registro, aumentando el riesgo de errores o de recurrir a terceros no confiables.

Aun así, el objetivo de la iniciativa es claro: mitigar prácticas cotidianas como llamadas falsas, mensajes fraudulentos y acoso digital, amenazas que afectan diariamente a millones de usuarios móviles.

Datos biométricos y el factor humano

El registro de líneas móviles también se cruza con el uso de datos biométricos, uno de los puntos que más inquietud genera entre usuarios y especialistas. El cruce masivo de información puede servir para mejorar la seguridad, pero también para rastrear o perfilar a la población si no existen controles adecuados.

Gámez recordó que el factor humano sigue siendo el eslabón más débil en la cadena de seguridad:

“La mayoría de las filtraciones no ocurren por fallas del sistema, sino por errores o malas prácticas de las personas que tienen acceso a la información”.

Recomendaciones clave para los usuarios de telefonía móvil

Ante este panorama, la especialista comparte una serie de recomendaciones prácticas para los usuarios:

  • Esperar a que los sistemas maduren y se apliquen los parches necesarios.
  • Leer, en la medida de lo posible, los términos y condiciones del registro.
  • No solicitar ayuda de terceros que no sean plenamente confiables.
  • Evitar compartir datos personales por mensajes, enlaces o llamadas sospechosas.
  • Mantener hábitos básicos de ciberhigiene y no concentrar toda la información sensible en un solo dispositivo.

“Más allá del debate técnico y regulatorio, el mensaje central es no perder de vista el seguimiento del tema. Sin caer en el miedo constante, pero con precaución y conciencia, los usuarios deben recordar que sus datos personales representan valor, poder y, en muchos casos, un objetivo para el crimen digital”, afirmó.

También te puede gustar