La resiliencia debe anticipar fallas y evolucionar con la tecnología: Rubriko

Por Diana Payan
Rafael Chávez, consultor ejecutivo de Rubriko

Para Rubriko, la resiliencia debe entenderse como una estrategia de negocio que permita anticipar riesgos, sostener la operación, recuperarse ante una afectación y evolucionar a partir de la experiencia.

La llegada de la Inteligencia Artificial agrega nuevos vectores de ataque y obliga a las organizaciones a incorporar nuevas capacidades de protección.

La resiliencia digital no debe reducirse a contar con respaldos, infraestructura redundante o un plan de recuperación ante desastres. Se trata de una estrategia integral que debe formar parte del diseño y operación de las organizaciones, señaló Rafael Chávez, consultor ejecutivo de Rubriko.

La consultora mexicana ayuda a los clientes a formar programas de habilitación comercial y adopción tecnológica y asesora a empresas y partners en estrategias para mantener la continuidad del negocio frente a fallas, ataques cibernéticos, errores humanos o eventos externos.

Desde esta perspectiva, Chávez explicó que la resiliencia debe construirse alrededor de cuatro elementos: anticipación, continuidad de la operación, recuperación y adaptación.

La anticipación consiste en analizar qué podría ocurrir antes de una afectación, desde la caída de un enlace o una aplicación hasta la indisponibilidad de los datos o un problema con un proveedor externo, y determinar cómo debería responder la organización.

El segundo elemento es sostener la operación cuando ocurre el incidente, mediante procedimientos y alternativas que permitan continuar prestando los servicios mientras se atiende la causa de la interrupción.

El tercer componente corresponde a la recuperación. Chávez señaló que, aunque muchas organizaciones cuentan con planes de recuperación ante desastres, estos no siempre contemplan fallas parciales, errores humanos o problemas específicos de una aplicación o componente de infraestructura.

Finalmente, la adaptación implica aprovechar lo aprendido después de un incidente para fortalecer la arquitectura y evitar que las mismas condiciones vuelvan a poner en riesgo la operación.

El plan que no se prueba no sirve

Uno de los principales problemas identificados por Rubriko es que las organizaciones pueden contar con infraestructura redundante y planes de recuperación que nunca han sido probados.

Roberto de la Mora, vicepresidente de Ventas de Tecnología, Marketing y Desarrollo de Negocio en Rubriko, fue contundente al señalar que un plan de recuperación ante desastres que no se ensaya es un plan que no sirve.

Recomendó crear escenarios controlados y probar los protocolos completos de recuperación mediante ejercicios que reproduzcan situaciones inesperadas, como un ataque, una interrupción eléctrica o la pérdida de infraestructura.

Estas pruebas permiten detectar configuraciones omitidas, procesos incompletos o responsabilidades que no están claramente asignadas.

Chávez relató el caso de una organización que contaba con un esquema redundante instalado, pero que no se activó cuando ocurrió una contingencia. El problema no estaba en la infraestructura física, sino en una configuración que había quedado pendiente.

Por ello, además de diseñar el plan, es necesario probarlo, comunicarlo y mantenerlo actualizado. Cada participante debe saber qué hacer, cuándo hacerlo y cuál es su responsabilidad durante una contingencia.

Recuperarse también tiene un costo

La estrategia de resiliencia debe diseñarse de acuerdo con las prioridades, capacidades económicas y nivel de riesgo que el cliente está dispuesto a asumir.

Roberto explicó que una empresa que necesita recuperar su operación en cuatro horas y perder como máximo unos cuantos minutos de información tendrá que realizar una inversión mayor que otra que pueda tolerar una recuperación de 24 horas y trabajar con respaldos de días anteriores.

En este sentido, dos variables resultan fundamentales: El tiempo objetivo de recuperación y la cantidad de información que el negocio está dispuesto a perder.

La definición de estos parámetros permite establecer una arquitectura acorde con las necesidades reales del negocio, en lugar de asumir que resiliencia significa necesariamente duplicar toda la infraestructura.

De acuerdo con Chávez, los ambientes híbridos y multinube también abren alternativas para construir esquemas de alta disponibilidad sin replicar necesariamente toda la infraestructura física. Incluso, algunas organizaciones utilizan una nube como respaldo de otra, ya sea pública o privada.

La Inteligencia Artificial cambia el escenario

La expansión de la Inteligencia Artificial está agregando una nueva dimensión al concepto de resiliencia.

Las organizaciones están implementando pilotos y agentes de IA con rapidez, pero existe el riesgo de que la prioridad por obtener resultados deje en segundo plano la protección de los datos, aplicaciones e infraestructura que hacen posible estos proyectos.

Para Rubriko, preguntas como qué ocurre si un agente de IA es atacado o si la base de datos que utiliza queda comprometida deben formar parte de la estrategia desde el inicio.

De la Mora señaló que la Inteligencia Artificial puede convertirse tanto en un nuevo vector de ataque como en una herramienta de defensa. Por ello, las organizaciones deben incorporar a sus modelos de seguridad las nuevas amenazas asociadas con IA generativa, agentes autónomos y modelos de aprendizaje automático.

Al mismo tiempo, pueden utilizar Inteligencia Artificial para identificar vulnerabilidades, monitorear infraestructura y automatizar acciones de protección.

Un ejemplo es el uso de agentes capaces de supervisar permanentemente las versiones de software, sistemas operativos, herramientas de seguridad o dispositivos de red y detectar cuándo existe un parche crítico pendiente.

La IA también puede utilizarse para establecer controles sobre otros agentes. De la Mora explicó que una organización puede utilizar un agente para ejecutar determinados procesos y otro para auditar que esas acciones respeten las políticas corporativas y las reglas de uso de datos.

Esto introduce un nuevo modelo de defensa en el que agentes de Inteligencia Artificial pueden monitorear y contrarrestar actividades realizadas por otros agentes, mientras los humanos mantienen la supervisión y el control de las políticas.

Una arquitectura independiente de marcas

Rubriko señala que su papel en este proceso no es recomendar una tecnología o fabricante específico, sino ayudar a las organizaciones a determinar qué necesitan antes de seleccionar las herramientas que utilizarán para construir su estrategia.

La consultora trabaja de manera independiente de marcas, por lo que su recomendación parte del análisis del entorno tecnológico, las aplicaciones, infraestructura, servicios, datos y procesos de cada organización.

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Esta perspectiva resulta relevante en un mercado donde las empresas operan con ambientes híbridos y multinube y donde la seguridad está cada vez más fragmentada entre diferentes tecnologías y proveedores.

De la Mora destacó que una organización puede contar con los mejores productos disponibles para cada área y, aun así, tener problemas de seguridad y resiliencia si esas tecnologías no están correctamente integradas, configuradas y alineadas con las políticas corporativas.

Por ello, antes de elegir fabricantes, la organización debe entender su ecosistema, identificar vulnerabilidades y establecer una estrategia coherente.

En este contexto, los servicios de expertos especializados pueden ayudar a empresas que no cuentan internamente con todos los recursos necesarios para diseñar o ejecutar este tipo de iniciativas, identificar oportunidades y convertirlas en proyectos concretos.

Para el canal de distribución, esta visión abre una oportunidad que va más allá de vender infraestructura, almacenamiento, respaldo o seguridad de manera aislada: ayudar al cliente a identificar qué necesita para mantener la continuidad de su negocio y posteriormente integrar las tecnologías adecuadas para construir esa estrategia de resiliencia.

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