Tabla de Contenido
Anel Vargas Franco, gerente de Centros de Datos en CompuSoluciones, señala que las empresas medianas representan una oportunidad de crecimiento para los socios que integren nube, seguridad, inteligencia artificial y modelos de consumo flexible.
La infraestructura híbrida representa una oportunidad de negocio para los integradores de soluciones tecnológicas que evolucionen de la venta de equipos a la consultoría, el diseño de arquitecturas y la gestión de entornos tecnológicos alineados con los objetivos de sus clientes.
Anel Vargas Franco, gerente de Centros de Datos en CompuSoluciones, explicó que las organizaciones buscan combinar infraestructura local, nube privada y nube pública bajo una estrategia común que les permita ejecutar sus cargas de trabajo en el entorno más conveniente en términos de desempeño, costos, seguridad y cumplimiento.
La demanda responde a proyectos de transformación digital, modernización de centros de datos y adopción de inteligencia artificial (IA). En este escenario, los integradores pueden participar en la evaluación de infraestructura existente, la migración de aplicaciones, la protección de datos y la administración de ambientes distribuidos.
“La infraestructura híbrida ya no la vemos como una tendencia, sino como una base para la transformación digital y la adopción de tecnologías emergentes”, afirmó Vargas Franco.
Empresas medianas, oportunidad para el canal
Aunque los grandes corporativos lideran las inversiones en nube híbrida e inteligencia artificial, Vargas Franco identifica en las empresas medianas uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento para los integradores.
A diferencia de las grandes organizaciones, que suelen contar con estrategias tecnológicas más maduras, las empresas medianas todavía aceleran sus procesos de modernización. Sus prioridades incluyen mejorar la competitividad, reforzar la seguridad, incorporar analítica de datos y preparar sus operaciones para proyectos de inteligencia artificial.
La ejecutiva destacó que estas compañías buscan acceder a tecnología empresarial sin realizar necesariamente grandes desembolsos iniciales. Los modelos de consumo flexible les permiten ajustar sus recursos a las necesidades del negocio y distribuir el gasto tecnológico de acuerdo con su crecimiento.
Para los integradores, esto abre posibilidades de desarrollar proyectos escalables que comiencen con una evaluación de infraestructura y evolucionen hacia servicios de implementación, administración, seguridad y optimización de costos.
Vargas Franco también identificó oportunidades sectoriales. En manufactura y retail, la analítica de datos y la automatización forman parte de las áreas de interés; en el sector financiero, destacan la ciberseguridad, la continuidad operativa y la experiencia digital del cliente. El sector salud también figura entre los mercados donde observa demanda de infraestructura híbrida.
De vender infraestructura a resolver problemas de negocio
La especialización será un factor relevante para que los integradores aprovechen estas oportunidades. De acuerdo con Vargas Franco, las empresas necesitan socios que las acompañen en el diseño de una estrategia tecnológica, en lugar de proveedores concentrados únicamente en implementar equipos y plataformas.
Ese acompañamiento comienza con la definición de objetivos de negocio y continúa con el análisis de la infraestructura instalada, las aplicaciones que conviene mantener localmente y aquellas que pueden trasladarse a una nube privada o pública.
La estrategia también debe considerar seguridad, gobernanza, escalabilidad y costos. A partir de este diagnóstico, el integrador puede definir una arquitectura que distribuya las cargas de trabajo según los requerimientos de cada aplicación y las condiciones operativas de la organización.
La gestión representa otro campo de oportunidad. Al combinar plataformas y modelos de operación distintos, las empresas necesitan herramientas y servicios que les permitan mantener visibilidad, control y políticas de seguridad consistentes en todo el entorno.
La protección de datos y la continuidad operativa adquieren mayor importancia conforme las organizaciones incorporan nuevas aplicaciones y preparan su infraestructura para ejecutar cargas de inteligencia artificial.
“Es una oportunidad de ir más allá de vender infraestructura. El mercado está demandando a estos socios que nos ayuden a resolver principalmente los retos del negocio y no solamente implementar infraestructura”, sostuvo la gerente de Centros de Datos de CompuSoluciones.
GreenLake y el consumo flexible
En el portafolio de HPE, la propuesta de GreenLake busca llevar una experiencia de consumo similar a la nube pública a los centros de datos de las empresas. Este modelo permite utilizar infraestructura en instalaciones propias bajo esquemas de pago por uso y administración flexible de recursos.
Según Vargas Franco, las organizaciones pueden combinar sus activos tecnológicos existentes con nuevos modelos de consumo, de acuerdo con sus necesidades operativas y financieras.
Para los integradores, esta modalidad representa una oportunidad para diseñar proyectos que articulen infraestructura instalada, servicios de nube y capacidades adicionales, sin plantear necesariamente una sustitución total de los recursos existentes.
El reto consiste en determinar qué cargas de trabajo deben permanecer en las instalaciones del cliente, cuáles pueden aprovechar servicios de nube y cómo administrar ambos entornos bajo criterios comunes de seguridad, desempeño y costos.
Vargas Franco señaló que la propuesta de HPE se orienta a ofrecer una experiencia de nube donde se encuentren los datos y las aplicaciones, de manera que las empresas puedan elegir dónde ejecutar sus cargas de trabajo sin renunciar al control y la flexibilidad.
Inteligencia artificial, automatización y servicios
La evolución de la infraestructura híbrida estará marcada, de acuerdo con la ejecutiva, por tres tendencias: inteligencia artificial, automatización y consumo de tecnología como servicio.
Estas tendencias exigirán que las organizaciones desarrollen capacidades para soportar nuevas cargas de trabajo, administrar entornos distribuidos y adaptar el gasto tecnológico al ritmo de crecimiento de sus operaciones.
Sin embargo, la adopción de inteligencia artificial requiere algo más que adquirir servidores o capacidad de procesamiento. Los integradores pueden intervenir en la evaluación de la infraestructura, la preparación de los datos, la protección de la información y la selección del entorno adecuado para ejecutar cada aplicación.
La automatización y la gestión unificada también abren espacio para servicios que reduzcan la complejidad operativa y ayuden a las empresas a aprovechar sus inversiones tecnológicas.
Para Vargas Franco, el acompañamiento de los socios resulta necesario para convertir las iniciativas de IA en proyectos con aplicaciones concretas y beneficios para las organizaciones.
La capacitación como condición para crecer
La gerente de Centros de Datos de CompuSoluciones considera que los integradores deberán mantenerse en capacitación continua, debido a la evolución de las tecnologías y los modelos de consumo.
En su opinión, el mercado plantea una diferencia entre los distribuidores que invierten en especialización y desarrollan una visión de largo plazo, y aquellos que se concentran en sostener su operación sin adaptar sus capacidades.
La preparación técnica deberá complementarse con conocimientos de negocio para identificar necesidades, evaluar alternativas y construir propuestas que respondan a resultados medibles.
“Mi sugerencia es convertirnos en asesores estratégicos y construir soluciones basadas en los resultados del negocio”, señaló Vargas Franco.
Para los integradores mexicanos, el potencial no se limita a los grandes proyectos corporativos. Las empresas medianas que buscan modernizar sus operaciones, mejorar su seguridad y prepararse para la inteligencia artificial representan un mercado en desarrollo.
La oportunidad estará en combinar infraestructura, servicios y conocimiento especializado para que los clientes aprovechen sus inversiones, mantengan el control de sus datos y adopten tecnologías de acuerdo con sus necesidades. En ese modelo, el valor del integrador dependerá tanto de su capacidad técnica como de su habilidad para traducirla en resultados empresariales.
