IA, datos y sostenibilidad: el nuevo negocio de la videoseguridad

Por Leopoldo Ruíz
Leopoldo Ruíz, director regional para Latinoamérica en Axis Communcations.
Leopoldo Ruíz, director regional para Latinoamérica en Axis Communcations.

La videoseguridad en 2026 abre nuevas oportunidades de negocio para integradores: IA en el borde, gestión inteligente de datos y soluciones sostenibles redefinen el valor del canal.

El 2026 se perfila como un punto de inflexión para la industria de la videoseguridad, pero no solo desde la perspectiva tecnológica. Para integradores de soluciones, desarrolladores de proyectos y especialistas en videovigilancia, el verdadero cambio estará en cómo convertir la inteligencia artificial, los datos y la sostenibilidad en nuevas fuentes de ingresos y diferenciación comercial.

Las ciudades inteligentes, el retail omnicanal, la minería y los entornos industriales ya no buscan cámaras que solo graben video. Exigen plataformas capaces de interpretar información en tiempo real, operar de forma autónoma y generar valor operativo, sin depender por completo de centros de datos centralizados. En este contexto, la analítica de video basada en IA y el procesamiento en el borde se consolidan como el nuevo estándar… y como una oportunidad clara para el canal.

Desde la perspectiva de fabricantes como Axis Communications, la evolución hacia algoritmos más ligeros y eficientes permitirá que el análisis ocurra directamente en el dispositivo. Para los integradores, esto se traduce en proyectos más escalables, menores costos de infraestructura, respuestas más rápidas ante eventos críticos y una narrativa comercial enfocada en eficiencia y retorno de inversión. Detectar comportamientos anómalos, optimizar flujos de personas o anticipar incidentes deja de ser una promesa tecnológica y se convierte en un servicio monetizable.

El crecimiento exponencial de los datos refuerza esta oportunidad. Con un mercado de videovigilancia cercano a los 79 mil millones de dólares y una generación global de información que supera los 180 zettabytes, 2026 demandará arquitecturas híbridas que combinen nube y edge computing. Aquí, los integradores tienen un terreno fértil para ofrecer consultoría, diseño de arquitecturas, servicios gestionados, ciberseguridad y cumplimiento normativo, apoyados en nuevas técnicas de compresión, cifrado y protección de datos.

Otro frente de alto valor será el control de acceso inteligente. La convergencia de credenciales móviles, biometría y reconocimiento facial sobre plataformas IP abre la puerta a soluciones integradas que combinan videoseguridad, identidad digital y automatización. Para el canal, esto implica pasar de proyectos aislados a ecosistemas interoperables, con contratos recurrentes y mayor vinculación estratégica con el cliente final.

La sostenibilidad, lejos de ser un discurso aspiracional, se convertirá en un argumento comercial decisivo. Dispositivos con menor consumo energético, materiales responsables y ciclos de vida extendidos permitirán a los integradores alinearse con los objetivos ESG de sus clientes. Las plataformas abiertas, además, facilitarán la actualización de funcionalidades sin reemplazar hardware, fortaleciendo modelos de negocio basados en actualización, soporte y expansión de capacidades.

En definitiva, 2026 no solo marcará una evolución tecnológica en la videoseguridad, sino una redefinición del rol del integrador. IA, datos y sostenibilidad serán las tres fuerzas que impulsen proyectos más rentables, consultivos y estratégicos. Para quienes sepan capitalizar esta convergencia, la videoseguridad dejará de ser un commodity y se consolidará como una plataforma clave para la transformación digital de múltiples industrias.

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