Confianza del consumidor en México cierra 2025 a la baja

Por Ernesto López
Índice de Confianza del consumidor

El ICC del INEGI al cierre de 2025 confirma que 2026 no será un año de compras impulsivas, sino de decisiones racionales.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que publica el INEGI cerró diciembre de 2025 con una señal clara: el consumidor mexicano entra a 2026 con más cautela que optimismo, especialmente cuando se trata de compras de alto monto. Para el canal de tecnología, esta información no es solo estadística: es una brújula comercial para anticipar demanda, ajustar portafolios y redefinir el discurso de ventas.

Indicador de confianza del consumidor

Nivel general: menos impulso, más prudencia

El indicador general de confianza se ubicó entre 44 y 46 puntos, por debajo de los niveles superiores a 47 observados en diciembre de 2024. Este debilitamiento refleja un entorno donde las decisiones de compra se alargan, hay mayor sensibilidad a precio, y los clientes exigen beneficios claros y medibles.

Para los revendedores, esto se traduce en ciclos de venta más largos, negociaciones más duras y una presión creciente para justificar cada peso invertido en tecnología.


El hogar resiste, pero planea con cuidado

Un dato clave del ICC es que la percepción de la situación económica del hogar se mantiene relativamente sólida, en torno a 51–52 puntos, mientras que la expectativa a 12 meses supera los 55 puntos. Es decir: los hogares no se sienten mal, pero sí más precavidos.

Este contraste abre una ventana para proyectos tecnológicos planeados, siempre que se presenten como inversiones escalables, con esquemas de pago flexibles y valor tangible en el corto plazo.


La economía del país: el principal freno psicológico

En contraste, la percepción sobre la situación económica del país, tanto actual como futura, se mantiene baja, entre 39 y 44 puntos. Este pesimismo macro explica por qué empresas y consumidores posponen compras grandes de hardware si no ven un ROI inmediato o una necesidad crítica, como seguridad, continuidad operativa o cumplimiento.


Capacidad de compra: el consumidor evita los “tickets grandes”

El indicador sobre la posibilidad de adquirir bienes duraderos (electrodomésticos, muebles, TV) ronda apenas 30–33 puntos. En otras palabras, una parte relevante del mercado no se siente cómoda haciendo compras de alto monto.

Incluso en bienes de uso cotidiano, los niveles de 42–45 puntos muestran un consumo moderado, sin señales de euforia. Para el canal, esto refuerza una idea clave: el hardware por sí solo ya no se vende, necesita contexto, servicio y financiamiento.


Ahorro, inflación y prioridades encontradas

La capacidad actual de ahorrar se mueve entre 39 y 43 puntos, lo que limita los “caprichos tecnológicos”. Sin embargo, la expectativa de ahorro a 12 meses supera los 52 puntos, lo que favorece modelos de suscripción y pagos recurrentes frente a compras de contado.

A esto se suma una preocupación por el alza de precios, con un indicador de percepción de inflación en niveles muy bajos (15–18 puntos), señal de que el consumidor teme encarecimientos. Para el revendedor, esto vuelve estratégico asegurar precios, ofrecer contratos con tarifa fija y diseñar bundles que diluyan la percepción de costo.


Empleo y grandes decisiones: sin apetito por deuda pesada

La expectativa sobre el empleo se mantiene neutral (47–51 puntos), suficiente para sostener demanda, pero no para impulsar crédito agresivo. Los planes para comprar auto (14–16 puntos) o vivienda (18–22 puntos) son bajos, confirmando que el consumidor evita compromisos financieros largos.


Qué hacer con esta información: decisiones concretas para el canal TI en 2026

Líneas de negocio a priorizar

Seguridad (endpoint, red, identidad, backup, DRaaS)
En un entorno cauteloso, es más fácil vender protección de lo existente que innovación disruptiva. La seguridad se percibe como necesidad, no como lujo.

Nube y modelos de suscripción (SaaS, IaaS básico, correo, colaboración)
Encajan con la expectativa de mejora futura y reducen el impacto de CAPEX inicial.

Servicios gestionados (soporte, monitoreo, ciberseguridad administrada, M365 o Google Workspace administrado)
Transforman ventas puntuales en ingresos recurrentes y ayudan a clientes con baja capacidad de inversión inicial.


Ajustes en crédito y formas de pago

  • Priorizar plazos cortos y medios: 6, 9 y 12 meses.
  • Impulsar esquemas de renta con opción a compra y pago mensual por usuario o dispositivo.
  • Amarrar precios y tipo de cambio en contratos de 12 meses para reducir el miedo a la inflación.

Bundles que sí hacen sentido en 2026

  • Continuidad operativa: equipo básico + productividad + backup + soporte remoto, todo en mensualidad.
  • Seguridad integral: firewall o router seguro + EDR + filtrado + monitoreo gestionado, como “seguro digital” para PyME.
  • Modernización ligera: WiFi, colaboración y capacitación remota sin proyectos de infraestructura pesada.
  • Hogar productivo: conectividad, seguridad básica y soporte, ligado a trabajo híbrido y educación en casa.

Cómo hablarle al cliente prudente

  • Protección y estabilidad: “No gastes más, protege y optimiza lo que ya tienes”.
  • Pagos pequeños, resultados rápidos: beneficios visibles en semanas, no en años.
  • Tecnología para ahorrar: control de costos, menos sorpresas, flujo de caja predecible.
  • Narrativa riesgo–oportunidad: en un entorno incierto, la tecnología correcta da certeza.

Para el revendedor de tecnología, el camino está claro: menos hardware por capricho y más servicios imprescindibles, con seguridad, nube y flexibilidad financiera como ejes centrales.

Si se alinean portafolio, financiamiento y discurso comercial a esta realidad, el entorno de cautela puede convertirse en una oportunidad de crecimiento sostenido para el canal TIC en México.

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