HD Latinoamérica: Zero Trust, una oportunidad para ampliar la oferta de ciberseguridad

Por Omar Barrera
Enrique Escobar

Implementa Zero Trust en las empresas, identifica qué soluciones puedes ofrecer para fortalecer la protección de identidades, dispositivos, redes y aplicaciones.

Zero Trust se consolida como un modelo de seguridad para empresas que necesitan proteger identidades, dispositivos, aplicaciones y datos en entornos cada vez más distribuidos. Para los integradores de tecnología, representa una oportunidad de ofrecer servicios de diagnóstico, consultoría, implementación y administración de controles de ciberseguridad.

Enrique Escobar, director de Tecnología de HD Latinoamérica, enfatizó que Zero Trust no es una herramienta ni una licencia adicional, sino una estrategia para reducir riesgos bajo un principio central: no confiar automáticamente en ningún usuario, dispositivo, aplicación o acceso, incluso cuando se encuentra dentro de la organización.

“Es una estrategia para reducir riesgos bajo un principio central: no confiar de manera automática en ningún usuario, dispositivo, aplicación o acceso, incluso cuando se encuentra dentro de la organización”, explicó.

A diferencia de los esquemas tradicionales, que consideran confiables a los usuarios y dispositivos que ya están dentro de la red corporativa, Zero Trust establece que cada solicitud de acceso debe validarse de acuerdo con la identidad, el dispositivo, el recurso solicitado y las condiciones de conexión.

“La seguridad, por tanto, no termina en el perímetro de la red”, mencionó Escobar.

Este enfoque cobra relevancia ante la expansión del trabajo remoto e híbrido, los servicios en la nube, el uso de múltiples aplicaciones, el robo de credenciales y amenazas como el ransomware.

El objetivo no consiste únicamente en impedir que un atacante ingrese a la organización, sino también en limitar su capacidad de movimiento y el daño que puede provocar si consigue comprometer una cuenta, dispositivo o aplicación.

¿Qué deben considerar los integradores para implementar Zero Trust?

Para HD Latinoamérica, el primer paso no debería ser adquirir tecnología, sino conocer las condiciones de seguridad de cada empresa.

Antes de proponer controles, los integradores necesitan identificar los activos que deben protegerse, quién tiene acceso a ellos, qué permisos existen, dónde están los principales riesgos y cuál es el nivel de madurez de la infraestructura de seguridad.

Con ese diagnóstico es posible construir una hoja de ruta (roadmap) por etapas, que puede comenzar con prioridades como:

  • Gestión de identidades: identificar y controlar quién accede a los recursos corporativos.
  • Autenticación multifactor (MFA): agregar mecanismos de verificación para reducir el riesgo de accesos no autorizados.
  • Gestión de privilegios: limitar los permisos de usuarios y administradores al mínimo necesario.
  • Inventario y visibilidad: conocer los dispositivos, aplicaciones y activos conectados.
  • Control de accesos: establecer políticas de autorización de acuerdo con el contexto y el nivel de riesgo.

Estas acciones permiten que los proyectos de Zero Trust se desarrollen de manera gradual, con controles alineados con las necesidades operativas y de protección de cada organización.

Tres recomendaciones para desarrollar proyectos Zero Trust

Escobar también destacó tres aspectos que los integradores deben considerar al asesorar a sus clientes:

1. Incorporar microsegmentación y mínimo privilegio.

Zero Trust no solo verifica la identidad de quien solicita acceso; también determina a qué recursos puede ingresar y hasta dónde puede llegar.

La microsegmentación permite dividir la infraestructura en segmentos controlados, mientras que el principio de mínimo privilegio limita los permisos de cada usuario. Ambos mecanismos ayudan a reducir el impacto de un incidente cuando una cuenta o dispositivo resulta comprometido.

2. Adaptar la arquitectura a cada empresa.

No existe una arquitectura Zero Trust que pueda replicarse sin modificaciones en todas las organizaciones. Su diseño debe considerar los activos, procesos, aplicaciones, infraestructura y prioridades de cada cliente.

Implementar controles sin un diagnóstico previo puede generar gastos innecesarios, brechas de seguridad, dificultades operativas y resistencia de los usuarios.

3. Considerar la experiencia de los usuarios.

La adopción de Zero Trust también depende de las personas que utilizan los sistemas. Por ello, los proyectos deben contemplar cómo cambiarán sus actividades cotidianas, qué mecanismos de autenticación deberán utilizar y qué impacto tendrán los nuevos controles en su productividad.

La capacitación y la comunicación ayudan a evitar resistencia, incumplimiento de políticas y malas prácticas que comprometan la seguridad.

Zero Trust requiere servicios continuos

Un aspecto que los integradores deben considerar es que Zero Trust no representa un proyecto con fecha de conclusión. No es una certificación ni un estado que se alcanza y se da por terminado.

Se trata de un modelo de mejora continua que requiere monitoreo, revisión de políticas, ajustes de permisos y actualización de controles conforme evolucionan las aplicaciones, los dispositivos, los procesos y las amenazas.

Para el canal de distribución e integración, esto representa la posibilidad de desarrollar relaciones de largo plazo con sus clientes mediante servicios de evaluación de riesgos, consultoría, implementación, administración de identidades, monitoreo y optimización de políticas de acceso.

La recomendación de HD Latinoamérica es clara: antes de vender una solución Zero Trust, el integrador debe entender qué necesita proteger su cliente y construir una estrategia que responda a sus riesgos reales. Así, la conversación comercial deja de centrarse en licencias y dispositivos para orientarse a resultados de seguridad y continuidad operativa.

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