Ratón Enmascarado: ¿Te suena familiar este déjà vu?

Por Ratón Enmascarado

Fletes más caros, aduanas del T-MEC endureciendo reglas, memorias al borde del caos… y un ratón enmascarado moviéndose entre cajas, contratos y silencios incómodos.

Que no cunda el pánico: no voy a hablar del impacto del Guadalupe-Reyes en nuestras humanidades, hígados o propósitos incumplidos. Lo verdaderamente relevante —y costoso— está pasando en otro frente: los incrementos silenciosos pero constantes en la estructura de costos del canal.

Arranquemos por lo inmediato. Ingram Micro México ya avisó lo que muchos veían venir: ajustes en tarifas de flete, empujados por la inflación. Nada extraordinario en el contexto macro, pero sí un recordatorio incómodo para quienes todavía cotizan proyectos con márgenes del 2024. Ojo: no es un caso aislado ni será el último mayorista en mover esta ficha.

Ahora, el ruido fuerte viene de afuera. Las aduanas del T-MEC se ponen bravas en 2026. Las pláticas formales entre Canadá y Estados Unidos ya arrancaron en enero, y la visita canadiense a México en febrero no será de cortesía. El mensaje es claro: se endurecen las reglas de origen en electrónicos.

¿Traducción para el canal?
Más revisiones, más papeleo, riesgo real de aranceles del 25%, envíos detenidos en frontera y proyectos de nearshoring caminando sobre hielo delgado. Cualquier componente asiático “disfrazado” puede frenar todo el flujo. Imaginen presupuestos reventados, cronogramas pateados y lanzamientos retrasados por una validación extra. Sí, así de mundano… y así de caro.

Mientras revisan si sus proyectos traen alguna bomba de tiempo en la cadena de suministro, vámonos al clásico:

Lo Bueno:

Carlos Pino ya lleva varias semanas despachando en Exel del Norte. Entre sus encargos está desarrollar el negocio de línea blanca dentro del mayorista. Para quienes traen la espinita de diversificar portafolio y no vivir solo de TI tradicional, ahí hay una puerta. Ya saben a qué gorrión escribirle.

Lo Malo:

Este punto viene con doble filo. Por un lado, el Sector Gobierno arrancó 2026 liberando proyectos tecnológicos a velocidad poco habitual. Hay movimiento, licitaciones y urgencias claras.
Pero —y aquí el pero es grande— el Presupuesto Federal marca que 2026 será el año de menor inversión pública en tecnología. El dilema para el canal es evidente: subirse a proyectos necesarios, casi inevitables, con recursos limitados y riesgos financieros altos. La tecnología que sostiene los servicios públicos ya no da para más, pero el dinero no alcanza para cambiarla como se debe.

Lo Feo:

La conversación en pasillos y llamadas privadas se empieza a parecer peligrosamente a la del COVID. Proveedores de memoria RAM, flash y sistemas de almacenamiento comparan el escenario actual con aquel periodo donde la cadena de suministro perdió el control, los precios se dispararon y el mercado quedó desbalanceado.
No es alarma roja todavía, pero sí un déjà vu que nadie quiere repetir. El que no esté revisando inventarios, contratos y ventanas de compra, podría pagar la nostalgia en dólares.

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