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Existe intención de inversión, pero también una profunda brecha entre lo que las empresas saben que deben hacer y lo que realmente están ejecutando.
Por años, la tecnología fue presentada a la alta dirección como un habilitador de eficiencia o un diferenciador competitivo. Hoy, esa narrativa quedó rebasada. De acuerdo con el estudio Perspectivas de la Alta Dirección en México 2026 de KPMG, el entorno empresarial mexicano ha entrado en una fase crítica: la tecnología ya no es opcional, es un mecanismo de supervivencia.
Para los revendedores de tecnología e integradores de soluciones, este cambio de mentalidad abre una ventana de oportunidad comercial inédita. No se trata de vender más licencias o infraestructura, sino de resolver riesgos, brechas operativas y presiones regulatorias concretas que hoy mantienen despiertos a los CEO, CFO y directores de TI.
Los datos del estudio son claros: existe intención de inversión, pero también una profunda brecha entre lo que las empresas saben que deben hacer y lo que realmente están ejecutando. Justo ahí está el negocio.
1. Ciberseguridad: vender tranquilidad en un entorno de paranoia digital
El 57% de los líderes empresariales en México identifica a los ciberataques como la amenaza más apremiante en el corto plazo. Sin embargo, solo el 32% tiene como prioridad estratégica fortalecer su seguridad informática.
Esta contradicción es reveladora. Hay conciencia del riesgo, pero falta ejecución.
Para el canal TIC, esto se traduce en oportunidades claras en:
- Evaluaciones de madurez en ciberseguridad.
- Servicios gestionados de detección y respuesta.
- Planes de continuidad y respuesta a incidentes.
- Cumplimiento normativo y gestión de riesgos digitales.
Más que vender firewalls o software, el mensaje debe ser: “tu empresa no está preparada para cuando ocurra el incidente, y va a ocurrir”.
2. TaxTech: el negocio silencioso que todos necesitan
Pocas áreas generan tanto estrés en la alta dirección como el cumplimiento fiscal. El estudio de KPMG revela que solo el 11% de las empresas tiene procesos fiscales totalmente automatizados, mientras que el 69% considera que la complejidad y la carga administrativa son su mayor fuente de incertidumbre fiscal.
En un país donde el SAT avanza más rápido que las empresas en digitalización, la brecha es evidente.
Aquí el integrador tiene un papel estratégico:
- Automatización del cumplimiento fiscal.
- Validación de CFDI y registros internos contra plataformas del SAT.
- Integración de ERP, contabilidad y soluciones fiscales.
- Reducción de riesgos por errores, multas o discrepancias.
TaxTech no es un tema glamoroso, pero es uno de los dolores más urgentes y mejor presupuestados.
3. Inteligencia Artificial aplicada: del discurso a la productividad
La IA dejó de ser una promesa futurista. El 60% de las empresas planea usarla para mejorar la experiencia del cliente, el 37% para eficiencia operativa y el 34% para optimización de costos.
El dato más relevante para el canal es otro: el 39% de los líderes busca capacitar a su personal en IA.
Esto abre la puerta a:
- Proyectos de IA aplicada, no experimental.
- Integración de IA en procesos existentes.
- Capacitación ejecutiva y operativa.
- Gobierno de datos y ética en IA.
El negocio no está en “vender IA”, sino en hacerla usable, medible y alineada a objetivos de negocio.
4. Nube y Data Analytics: la base que nadie puede seguir postergando
Para 2026, la transformación digital se sostiene en tres pilares claros:
- 54% invertirá en aplicaciones.
- 53% en infraestructura en la nube.
- 50% en Data & Analytics.
Esto confirma que el mercado ya entendió algo clave: sin datos confiables y escalabilidad tecnológica, no hay IA, no hay automatización y no hay resiliencia.
El rol del integrador evoluciona hacia:
- Arquitecturas híbridas y multicloud.
- Migración de aplicaciones críticas.
- Analítica avanzada para toma de decisiones.
- Gobierno y calidad de datos.
Aquí el diferenciador será la capacidad de traducir tecnología en decisiones accionables.
5. Cadena de suministro y nearshoring: tecnología para sobrevivir al entorno global
El nearshoring y la volatilidad geopolítica obligan a las empresas a replantear sus cadenas de suministro. El 31% planea automatizar procesos para enfrentar aranceles y cambios en el comercio exterior.
Esto genera demanda por:
- Plataformas de trazabilidad.
- Analítica de costos logísticos.
- Automatización de procesos clave.
- Evaluación tecnológica de nuevas ubicaciones.
La tecnología se convierte en un seguro operativo frente a un entorno impredecible.
6. Digitalización del talento: el habilitador olvidado
Finalmente, el estudio deja claro que la estrategia no se ejecuta sin personas. El 61% considera prioritario mejorar la experiencia del talento mediante automatización de RR.HH., y el 43% busca plataformas de upskilling.
Aquí el canal puede ofrecer:
- Digitalización de procesos de RR.HH.
- Plataformas de aprendizaje continuo.
- Analítica de desempeño y talento.
- Integración de tecnología y cultura organizacional.
No lo pierdas de vista
El mensaje del estudio de KPMG es contundente: las empresas mexicanas saben que deben transformarse, pero no saben por dónde empezar ni cómo ejecutar. Para los revendedores e integradores, esta no es una amenaza, es una oportunidad histórica.
El ganador no será quien venda más tecnología, sino quien entienda el negocio del cliente, traduzca datos en decisiones y convierta la complejidad en ventaja competitiva.
En 2026, el canal TIC no vende productos. Vende supervivencia.