La deuda estructural del sector TI con las mujeres en México

Por Ernesto López
8M

En el 8M, el sector TI en México enfrenta una exigencia clara: cerrar la brecha de género en liderazgo técnico, salarios e Inteligencia Artificial. Datos, riesgos y acciones concretas para construir una industria tecnológica sin sesgos.

El 8 de marzo ya no admite discursos simbólicos en la industria tecnológica mexicana. Si el sector TI se asume como motor de transformación digital, debe aceptar una verdad incómoda: no hay innovación sostenible cuando más de la mitad del talento potencial enfrenta barreras estructurales para participar y liderar.

La industria de Tecnologías de la Información en México mantiene una participación femenina cercana al 27%, de acuerdo con diversos análisis sectoriales. Sin embargo, cuando se desagrega el dato, el panorama es más crítico: solo el 10% de las mujeres alcanza posiciones gerenciales en tecnología y menos del 20% participa en áreas estratégicas como ciberseguridad, de acuerdo con el 2024 Cybersecurity Workforce Report citado por organizaciones del sector.

Mientras tanto, el World Economic Forum advierte que la brecha de género económica global tardará más de un siglo en cerrarse al ritmo actual. En México, donde apenas el 47% de las mujeres participa en el mercado laboral frente al 83% de los hombres (OCDE), la urgencia es mayor.

El 8M en tecnología ya no es una conmemoración: es un punto de corte para medir competitividad.


Brecha estructural: talento limitado por diseño

Día Internacional de la Mujer

Las barreras comienzan temprano. Solo el 31% de estudiantes de ingeniería en México son mujeres (ANUIES) y apenas el 9% manifiesta interés temprano en disciplinas STEM, según estimaciones citadas por IPADE.

A esto se suman factores culturales: el 35% de la población considera que los hombres son más adecuados para profesiones científicas y tecnológicas (UNAM). El resultado es una tubería de talento restringida desde la base.

Pero el problema no termina en la formación. Según análisis sectoriales, las mujeres en TI pueden recibir hasta 30% menos salario que sus pares hombres en posiciones equivalentes. McKinsey México ha documentado que la brecha en alta gerencia puede alcanzar el 20.5%.

La discriminación laboral tampoco es marginal: se estima que 3.5 millones de mujeres han experimentado algún tipo de exclusión profesional, principalmente vinculada a salario y oportunidades de crecimiento.

Esto no es solo una falla ética. Es un error estratégico. Estudios internacionales estiman que la inclusión plena de mujeres podría generar hasta 12 trillones de dólares adicionales al PIB mundial. Para México, el impacto potencial es igualmente significativo.


IA y automatización: el riesgo de amplificar el sesgo

La revolución digital actual —Inteligencia Artificial generativa, automatización industrial, analítica avanzada— corre el riesgo de consolidar desigualdades si no se interviene deliberadamente.

Cuando solo 22% de los roles vinculados a IA a nivel global están ocupados por mujeres, el riesgo es evidente: algoritmos entrenados con datos históricos pueden reproducir sesgos en reclutamiento, crédito, seguridad y reconocimiento facial.

Desde Mujeres en Tech, su CEO Anaid Sustaita ha sido clara:

“Hablar de diversidad en tecnología no es una cuestión reputacional; es una decisión estratégica. Las empresas que no integren talento diverso en sus equipos de desarrollo, datos y liderazgo estarán en desventaja en términos de innovación y comprensión del mercado”.

La advertencia es precisa. Un algoritmo sesgado no solo excluye; también genera decisiones ineficientes y riesgos reputacionales.

La automatización además introduce otro desafío: por cada empleo perdido en automatización, las mujeres tienen cuatro veces menos probabilidad de recolocarse en tecnología, según estimaciones citadas por Laboratoria.

Si no se corrige el acceso a formación avanzada en IA, ciberseguridad y datos, la brecha no solo persistirá: se ampliará.


Educación especializada: el retorno del talento femenino

Un caso relevante es el programa Women in STEM del British Council, que ha permitido que más de 40 mujeres mexicanas cursen maestrías en Reino Unido en disciplinas estratégicas.

La directora de Cooperación Cultural y Educativa en México, Isabel Gil, lo resume con precisión:

“Ampliar el acceso de las mujeres a la educación especializada es una de las vías más efectivas para reducir la brecha de género en STEM”.

Los datos respaldan la afirmación. Investigaciones del BID muestran que, una vez superadas las barreras estructurales, las investigadoras en universidades públicas mexicanas pueden ser hasta 8% más productivas que sus pares hombres.

Cerrar la brecha STEM podría incrementar la productividad científica del país entre 17% y 20%.

No es filantropía. Es política industrial inteligente.


De la reflexión a la implementación: seis acciones inaplazables

Mujeres en Tech plantea seis acciones urgentes que deberían convertirse en estándar del sector TI mexicano:

  1. Metas públicas de representación femenina en áreas técnicas y liderazgo.
  2. Auditorías de sesgos en reclutamiento y promoción, incluyendo procesos de selección ciegos.
  3. Transparencia y revisión anual de equidad salarial, con reportes segmentados por género.
  4. Programas formales de mentoría y patrocinio interno, no solo acompañamiento informal.
  5. Capacitación continua en sesgos e IA ética, vinculada a decisiones críticas.
  6. Políticas reales de corresponsabilidad, incluyendo licencias de paternidad robustas y esquemas flexibles para todas las personas.

Estas medidas no son opcionales si el sector quiere sostener crecimiento en un entorno de escasez de talento especializado.


Sororidad técnica: la infraestructura invisible

En paralelo, comunidades como Women in Data y Technolochicas han funcionado como redes de especialización y apoyo en un entorno que no siempre ha sido inclusivo.

La sororidad técnica ha sido el mecanismo que permitió que muchas mujeres permanecieran en la industria cuando las estructuras formales fallaban. Mentoría, referencias laborales, intercambio de conocimiento avanzado y contención frente a microagresiones no son accesorios: han sido sistemas alternativos de resiliencia profesional.


Liderazgo o pérdida de competitividad

La industria tecnológica mexicana compite en un mercado global definido por la Inteligencia Artificial, la ciberseguridad y la economía de datos. Limitar el acceso femenino a estos espacios no es una tradición cultural; es un freno estructural.

El 8M ya no debe medirse por el número de paneles conmemorativos, sino por cuántas mujeres están diseñando arquitecturas de nube, auditando modelos de IA, liderando equipos de seguridad o dirigiendo presupuestos de innovación.

La pregunta no es si el sector puede permitirse invertir en paridad.

También te puede gustar