Los equipos de ventas y soporte en TI requieren líderes que sepan adaptarse, comunicar con claridad y crear entornos de confianza.
En un ecosistema tecnológico donde la Inteligencia Artificial (IA) se roba los reflectores, muchos empresarios se preguntan: ¿cómo competir en un mercado donde las máquinas parecen hacerlo todo más rápido? La respuesta está en desarrollar una capacidad que ninguna IA podrá reemplazar: la Inteligencia Emocional (IE).
La inteligencia emocional no es un tema “soft” ni un lujo empresarial. Es, en realidad, la habilidad que marca la diferencia en un canal de distribución saturado de productos similares. Reconocer emociones, manejar el estrés, empatizar con clientes y equipos, y mantener la motivación incluso en escenarios adversos son ventajas que se traducen en ventas sostenibles, fidelidad de clientes y relaciones de largo plazo.
¿Por qué importa la inteligencia emocional en el canal TI?
- Genera confianza con clientes: Un revendedor que escucha, comprende y responde con empatía conecta mejor que aquel que solo ofrece fichas técnicas.
- Impulsa la resiliencia: En un mercado donde los cambios de precios, disponibilidad y competencia son constantes, mantener la calma y transmitir seguridad al equipo es clave.
- Reduce la rotación de talento: Líderes con baja inteligencia emocional suelen provocar burnout y desmotivación; los que manejan bien sus emociones retienen talento joven y comprometido.
- Diferencia frente a la IA: Chatbots y asistentes virtuales pueden analizar datos, pero no pueden motivar después de un fracaso, ni negociar con empatía.
El liderazgo que los revendedores jóvenes necesitan
El mercado ya no tolera estilos de liderazgo autoritarios y rígidos. Los equipos de ventas y soporte en TI requieren líderes que sepan adaptarse, comunicar con claridad y crear entornos de confianza. De lo contrario, la consecuencia es evidente: desconfianza, caos y resistencia al cambio.
Sostengo que la verdadera transformación digital en el canal no depende solo de migrar a la nube, adoptar soluciones de ciberseguridad o vender hardware de última generación. Depende, sobre todo, de cómo cada revendedor gestiona las emociones propias y las de su equipo.
La ventaja competitiva no artificial
En un mundo hiperconectado, donde la IA seguirá evolucionando, la diferencia real para los revendedores jóvenes de TI no será la velocidad de procesamiento de datos, sino la capacidad de liderar con humanidad y gestionar con inteligencia emocional.
Esa es la ventaja competitiva que ninguna máquina podrá arrebatar.