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Para 2026, más del 55% de las PCs despachadas tendrán NPU y capacidad de procesamiento de IA local; la cifra llegará a 100% en 2029, de acuerdo con proyecciones compartidas por Microsoft y Qualcomm.
La industria tecnológica no atraviesa un año sencillo. Nunca lo ha sido. Sin embargo, en medio de presiones de costos, ajustes en la cadena de suministro y un entorno económico retador, el canal de tecnología en México se enfrenta a un nuevo ciclo de oportunidades que puede redefinir su crecimiento en los próximos años. El punto de inflexión es claro: la inteligencia artificial deja de ser un concepto aspiracional y se convierte en un habilitador concreto de negocio, impulsado desde el dispositivo.
La PC con inteligencia artificial deja de ser tendencia
La inteligencia artificial se está desplazando aceleradamente del cloud hacia el endpoint. Para Juanita Gómez, gerente de Categoría de Windows Comercial de Microsoft, este cambio es estructural y comienza desde la base instalada de cómputo.
“Siempre pensamos en inteligencia artificial como grandes proyectos de transformación, pero nada de eso es real si no existe una computadora con las capacidades necesarias para ejecutar esas herramientas”, advirtió Gómez.
De acuerdo con datos citados durante el panel de invitados previo a la entrega de los reconocimientos a socios estratégicos del mayorista CVA, en 2026 más del 55% de las PCs que se despachen a nivel global incorporarán unidades de procesamiento neuronal (NPU), y para 2029 el 100% de los equipos tendrá capacidades nativas de IA. La razón va más allá de la demanda del mercado: cerca del 40% de los desarrolladores ya está optando por construir aplicaciones que se ejecuten de forma local, reduciendo la dependencia de la nube.
Santiago Cardona, director de la división de Cómputo de Qualcomm para América Latina, fue enfático al respecto:
“La industria ya definió el camino. Este año, más de la mitad de las PCs que se despachan tienen inteligencia artificial; en 2029 serán todas. Vamos a dejar de hablar de PCs con IA porque simplemente todas van a tener esa capacidad”.
Cardona explicó que procesar IA en el dispositivo es más eficiente, rápido y consume menos energía, además de reducir costos asociados al uso de la nube. “Es un cambio irreversible”, subrayó.
Para el canal, el reto no está solo en vender equipos compatibles, sino en enseñar a las empresas cómo aprovechar esas capacidades, habilitando casos de uso reales que justifiquen el refresh tecnológico.
Fin de soporte de Windows 10: una urgencia de seguridad
Si la IA marca la ruta estratégica, el fin de soporte de Windows 10 es el acelerador inmediato del negocio. En México, existen alrededor de 3.4 millones de dispositivos empresariales que no son elegibles para Windows 11, lo que representa cerca del 47% de la base instalada.
Juanita Gómez subrayó que el mensaje debe centrarse en la seguridad y el riesgo operativo:
“Ninguna estrategia de seguridad puede sostenerse sobre dispositivos obsoletos. El equipo es parte fundamental de la postura de seguridad de las empresas”.
Tras el fin de soporte, Microsoft registró un repunte sostenido en las ventas de equipos con Windows 11 Pro, una tendencia que, de acuerdo con los panelistas, continuará a lo largo de 2025 y 2026. Para revendedores e integradores, esto se traduce en proyectos de migración, renovación de parque instalado y servicios asociados de despliegue y administración.
As-a-Service: del hardware al modelo de valor
Otro de los ejes clave es la adopción de modelos As-a-Service, que han registrado crecimientos anuales de entre 25 y 27%. Para Gómez, este cambio obliga al canal a repensar su propuesta comercial:
“Los partners deben empezar a ofrecer soluciones que integren dispositivos, servicios, despliegue, gestión y capacidades de inteligencia artificial. El modelo tradicional ya no es suficiente”.
El cambio de CapEx a OpEx no solo responde a restricciones presupuestales, sino a la necesidad de flexibilidad y escalabilidad por parte de las empresas.
Verticales con mayor potencial: manufactura, educación y data center
El análisis del panel también puso foco en sectores donde el canal puede capturar proyectos de mayor valor. En manufactura, industrias como la automotriz, aeroespacial y electrónica mantienen inversiones relevantes que demandan dispositivos con capacidades de IA en entornos productivos.
En educación, la oportunidad es evidente. Israel Bedolla, presidente de BenQ Latinoamérica, destacó la baja penetración tecnológica en México:
“La adopción de paneles interactivos en México ronda apenas el 7%. Hay países donde ya existe más de un dispositivo por aula. La brecha es enorme y representa una oportunidad clara para el canal”.
Bedolla añadió que el reto no es solo vender tecnología, sino acompañar a las instituciones educativas en su adopción. “Muchas escuelas no cuentan con personal especializado; necesitan orientación para aprovechar herramientas de inteligencia artificial y procesamiento local”, señaló.
En infraestructura, el debate se centró en la reconfiguración del data center. Más del 70% de las empresas ha repatriado cargas desde la nube, buscando optimizar costos, consumo energético y control de datos.
Fabio Oliveira, director general y VP de Lenovo México, explicó que este movimiento responde a una etapa de madurez del mercado:
“Las empresas están redefiniendo qué debe permanecer on-premise, qué va a esquemas híbridos y qué se queda en la nube. Es una readecuación necesaria para optimizar costos y energía”.
Planeación, supply y un año de decisiones clave
El cierre del panel dejó una advertencia clara. Las restricciones en memoria, energía y supply continuarán presionando al mercado. Para Santiago Cardona, 2026 será un año comparable a los momentos más complejos de la pandemia:
“No es un año para improvisar. Es un año para planear, asegurar producto y tomar decisiones estratégicas. El que lo haga bien va a encontrar oportunidades”.
Para el canal TI en México, el mensaje es inequívoco. La convergencia entre PCs con inteligencia artificial, el fin de soporte de Windows 10 y los modelos As-a-Service no solo define el rumbo de la industria, sino que marcará la diferencia entre quienes capitalicen el nuevo ciclo tecnológico y quienes queden rezagados.