Escalar la WAN ya no es opcional: por qué debes apostar por SD-WAN en la empresa moderna

Por Alan Farrimond
Alan Farrimond, vice president of worldwide accounts, Wesco Distribution.
Alan Farrimond, vice president of worldwide accounts, Wesco Distribution.

Las empresas están llevando su WAN heredada al límite. Descubre por qué integradores y canales deben adoptar SD-WAN para mejorar rendimiento, seguridad y eficiencia.

Durante años, vivimos una realidad cómoda: las WAN tradicionales cumplían con lo necesario para conectar sucursales, dar acceso a correo corporativo y enviar tráfico a Internet desde un punto central. Pero esa realidad ya no existe. La fuerza laboral distribuida, el crecimiento del trabajo híbrido y la dependencia total de la nube han llevado esas arquitecturas al límite. Y si algo he aprendido acompañando a clientes en su transformación digital es que la WAN heredada se convirtió en un cuello de botella para la productividad.

Hoy, nuestras conversaciones con CIOs y responsables de TI giran en torno al mismo tema: la red ya no aguanta. Congestión, latencia, saturación del ancho de banda y un número creciente de usuarios remotos que acceden a recursos críticos desde cualquier lugar. Las WAN pensadas hace décadas jamás fueron diseñadas para soportar videoconferencia continua, colaboración en la nube ni aplicaciones que consumen ancho de banda a niveles exponenciales.

Las cifras lo confirman: dos tercios de los empleados que trabajan desde casa reportan conexiones insuficientes, y eso tiene un impacto directo en continuidad operativa, experiencia del usuario y velocidad del negocio.

Con base en esta situación, opino que la respuesta está en las arquitecturas SD-WAN, y el mercado también lo reconoce: se proyecta un crecimiento compuesto del 31.2% anual hasta 2030. No es moda; es una evolución inevitable de la infraestructura.


Por qué SD-WAN se ha vuelto indispensable

1. Gestión inteligente del tráfico: adiós a los cuellos de botella

Los circuitos dedicados o MPLS que antes eran suficientes hoy resultan costosos y rígidos. SD-WAN permite combinar MPLS, banda ancha, enlaces móviles o satelitales y enrutar el tráfico de forma dinámica. Si un enlace falla, otro automáticamente toma el control. Para un integrador, esto se traduce en continuidad, resiliencia y menores costos para el cliente.

2. Prioridad para aplicaciones críticas

La capacidad de identificar aplicaciones y asignar recursos según su sensibilidad a la latencia es un diferenciador clave. Voz, video, ERP y apps de colaboración finalmente fluyen como deben, sin verse afectadas por tráfico menos prioritario.
Para el canal, esto es una oportunidad de reposicionar valor consultivo, no solo infraestructura.

3. Conectividad a la nube sin latencia

El backhauling hacia centros de datos genera retrasos que las empresas ya no pueden permitirse. SD-WAN enruta el tráfico por la vía óptima, reduciendo caídas y mejorando la experiencia de usuario. Si tus clientes viven en Microsoft 365, Google Workspace, AWS o Azure, esta es una venta obligada.

4. Seguridad integrada, pensando en cada usuario

La ciberseguridad dejó de ser un componente aislado. Hoy, las SD-WAN integran cifrado, firewall empresarial, VPN, prevención de intrusiones, filtrado de URL y sandboxing.
Además, la segmentación por usuario permite contener amenazas antes de que se muevan lateralmente.
Para los integradores de ciberseguridad, esto abre puertas a servicios administrados con mayor recurrencia.

5. Visibilidad en tiempo real

La analítica integrada permite ver de dónde vienen los problemas, cómo se comportan las aplicaciones y qué ajustes mejoran el rendimiento. Y mejor aún: muchas plataformas ya aplican autocorrección basada en análisis.
Esto reduce ruido operativo y libera a los equipos de TI de tareas reactivas.


Lo que no podemos ignorar

El trabajo híbrido llegó para quedarse, y con él una presión inédita sobre la red corporativa. Seguir apostando por WAN heredadas es condenar a los clientes a un rendimiento limitado, costos más altos y mayor exposición a riesgos. SD-WAN no solo resuelve problemas técnicos: habilita negocios más ágiles, escalables y seguros.

Este es el momento de posicionarnos como socios estratégicos. Porque la pregunta ya no es si migrar, sino qué tan rápido podemos hacerlo para que nuestros clientes sigan siendo competitivos en un entorno donde la conectividad lo es todo.


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