En foros, webinars y videos de YouTube, la pelea entre Siigo Aspel y Contpaqi ya se vende como “duelo de titanes”.
Según el folklore del canal, Siigo Aspel presume músculo en facturación, mientras Contpaqi se aferra a la nómina integrada.
¿Resultado? Mucho ruido, pocas certezas… y ambos viendo cómo Odoo y otros ERPs en la nube crecen 25% anual, sin pedir permiso y sin dramas existenciales.
Para los distribuidores mexicanos, esta guerra tiene su lado divertido: más bundles, más cursos, más certificaciones y más camisetas. El problema es que también exige innovar de verdad, porque el cliente ya no compra por marca, compra por quién le quita más dolores de cabeza.
En ese contexto aparece Siigo Fiscal, la nueva arma de la casa colombiana para automatizar la conciliación fiscal con el SAT. La promesa es clara: menos Excel, menos rezos y menos multas.
Para moverlo en México, proveedores de servicios como CADE, encabezado por Michel Braverman, salen a reclutar revendedores con el anzuelo favorito del canal: descuentos, capacitación y soporte “mejor que el de la competencia”.
Del otro lado, Contpaqi afila cuchillos: relanzamiento de productos, cambio de nombres (porque eso siempre funciona) y una ofensiva para recuperar terreno en CDMX, donde el mercado es tan grande como despiadado.
Mientras ellos pelean el trono, el canal hace lo que mejor sabe hacer: vender, sobrevivir y adaptarse… o cambiar de giro.
Lo Bueno
La tecnología wearable apunta a convertirse en una industria de 232 mil millones de dólares para 2030, según GlobalData. Audífonos y relojes inteligentes lideran el show, impulsados por salud, sensores e inteligencia artificial.
Lo Malo
El 40% de los consumidores abandona una compra online si el pago falla, revela AECOC Shopperview.
Lectura rápida: puedes tener el mejor ERP, la mejor tienda y el mejor marketing… pero si el cobro se atora, el cliente se va sin despedirse.
Lo Feo
Después de los kick off, varios integradores confiesan lo que nadie dice en el escenario: miedo.
Miedo a la incertidumbre macroeconómica, a las cadenas de suministro, a la IA (que todos venden, pero pocos dominan) y a los nuevos modelos de gestión del tiempo, donde trabajar más ya no garantiza vender mejor.
En un mercado saturado, destacar ya no depende de quién grite más fuerte, sino de quién piensa mejor. Estrategia, especialización e innovación real.