Duelo de modelos de negocio: el ransomware vs la oferta de los canales

Por Fabio Assolini
Fabio Assolini, Director del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky
Fabio Assolini, Director del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky

En un año dominado por el “Ransomware como Servicio” (RaaS) y costos cada vez más altos, el canal puede liderar la defensa

El impacto económico del ransomware podría ser abrumador. Según estimaciones de VDC Research y Kaspersky, de haber tenido éxito, los ataques detectados en los primeros tres trimestres de 2025, solo en el sector manufacturero, habrían superado los 18 mil millones de dólares en pérdidas. Ese año, México registró 294 mil ataques de este tipo a empresas; el costo de recuperación para ellas tras un incidente alcanza los 2.5 millones de dólares. Estas cifras evidencian que la rápida digitalización en economías emergentes ha avanzado más rápido que sus defensas, ampliando las superficies de ataque.

El ransomware ha demostrado resiliencia y evolución, sobre todo a través de un modelo de negocio criminal sofisticado: el “Ransomware como Servicio” (RaaS). En este esquema, los desarrolladores del malware operan como si fueran cualquier empresa legítima, ofreciendo programas maliciosos a “afiliados” a cambio de una parte del rescate por el robo o cifrado de datos; ofrecen desde manuales de ataque hasta soporte al cliente. Por ello, hoy, incluso delincuentes novatos pueden adquirir el malware y accesos no autorizados a redes corporativas, profesionalizando el caos a gran escala.

La integración de la inteligencia artificial ha acelerado este fenómeno; los grupos criminales la utilizan para ejecutar ataques de bajo costo y alto volumen contra organizaciones de sectores críticos como el manufacturero o financiero. Ahora, el ransomware se prepara para dar un salto con plataformas RaaS potenciadas por IA, capaces de lanzar malware que muta sobre la marcha o emplear deepfakes para extorsionar a ejecutivos. Las tácticas ya no solo buscarán cifrar datos, sino ejecutar un sabotaje reputacional que puede erosionar la confianza en una marca de la noche a la mañana.

Sin embargo, mientras los criminales perfeccionan su modelo de extorsión, los canales pueden consolidar un modelo basado en proteger a los negocios. Las organizaciones necesitan invertir en herramientas avanzadas, y es ahí donde el canal se vuelve indispensable. La estrategia debe comenzar por ofrecerles soluciones de protección para endpoints, contra Amenazas Persistentes Avanzadas (anti-APT) y de Detección y Respuesta (EDR), ya que facilitan la investigación y remediación rápida de incidentes.

La especialización es clave para ser rentables. El canal tiene un nicho crítico en el sector industrial, uno de los blancos más atractivos para los grupos de ransomware, donde se requieren soluciones para entornos de tecnología operativa (OT) y plataformas nativas de Detección y Respuesta Extendidas (XDR). Finalmente, al ofrecer a las organizaciones plataformas integrales que comprendan inteligencia de amenazas y programas de capacitación, los canales pueden ayudar a blindar sus infraestructuras críticas, garantizando la continuidad operativa frente a incidentes graves.

El auge del ransomware es una advertencia para las empresas, pero también un catalizador de demanda para los canales. Este 2026, las amenazas podrían rebasar a las organizaciones que no estén preparadas; pero con verdaderos consultores de seguridad que les ayuden a construir modelos de protección resilientes, no sólo sobrevivirán, sino que prosperarán. Ante una alta competitividad tecnológica, el canal debe liderar la defensa como su socio estratégico más valioso.

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