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El mercado global de cámaras corporales crece a doble dígito —16.4% anual hacia 2035—, pero en México el verdadero acelerador no es solo la tendencia internacional, sino el marco normativo y los presupuestos públicos orientados a fortalecer la rendición de cuentas y la digitalización de la seguridad.
De acuerdo con proyecciones de Market Research Future, el mercado mundial de bodycams superará los 4,200 millones de dólares en la próxima década. Sin embargo, para el canal TI mexicano, la conversación no debe centrarse en el volumen de dispositivos, sino en el diseño de soluciones integrales alineadas con cumplimiento legal, gestión de evidencia digital y servicios administrados.
Regulación: el disparador silencioso del mercado
Normativas como la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza y la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública establecen principios de legalidad, proporcionalidad y profesionalización policial que elevan la necesidad de documentar intervenciones en campo.
A esto se suma la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que obliga a documentar actos de autoridad y fortalece la exigencia de trazabilidad en procesos sensibles.
Para integradores, esto implica una oportunidad clara: asesorar a gobiernos estatales y municipales en la construcción de arquitecturas de evidencia digital que no solo graben video, sino que garanticen cadena de custodia, cifrado y control de accesos.
Presupuesto público: dónde está el dinero
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública administra recursos como el FASP, que permite a entidades federativas invertir en equipamiento tecnológico. En este contexto, proyectos de modernización policial en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey han incluido cámaras corporales, centros de monitoreo y plataformas de gestión centralizada.
La lectura para el canal es estratégica: no se trata de una compra aislada de hardware, sino de integraciones con C4/C5, almacenamiento seguro y plataformas interoperables.
Del dispositivo al servicio recurrente
Fabricantes como Hikvision han evolucionado hacia ecosistemas que combinan bodycams, estaciones de acoplamiento y software de administración de evidencia.
Para revendedores y consultores, los márgenes más atractivos están en:
- Implementación de repositorios con políticas de retención.
- Servicios administrados de almacenamiento.
- Actualizaciones de firmware y soporte técnico.
- Modelos “Bodycam as a Service”.
- Consultoría en protección de datos y cumplimiento normativo.
En un entorno donde cada actuación puede ser auditada, el diferenciador competitivo será la capacidad de integrar video en tiempo real, geolocalización y gestión segura de datos en plataformas escalables.
La jugada para 2026
El canal que entienda la intersección entre regulación, presupuesto público y arquitectura tecnológica tendrá ventaja. Las bodycams no son un gadget: son un nodo dentro de una infraestructura de evidencia digital que exige diseño, ciberseguridad y visión de largo plazo.
La pregunta ya no es si habrá demanda, sino quién ofrecerá la propuesta más robusta, jurídicamente sólida y financieramente viable.