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Veeam plantea nuevas oportunidades para integradores en resiliencia de datos, recuperación ante desastres, nube híbrida y continuidad de negocio mediante servicios especializados.
El respaldo de información es apenas el primer paso para mantener operativa a una empresa ante un ciberataque, una falla de hardware o un error humano. Para Veeam, el negocio está en construir estrategias de resiliencia que permitan recuperar los datos, restablecer los sistemas críticos y mantener la continuidad de las operaciones. Para los integradores, este enfoque representa una oportunidad de evolucionar de la venta de licencias e infraestructura hacia servicios de consultoría, recuperación ante desastres y alta disponibilidad.
Luciano Pérez, Territory Manager de Veeam, explicó que una empresa resiliente no es aquella que nunca enfrenta problemas, sino la que tiene la capacidad de recuperarse cuando ocurre una adversidad.
“Como lo ven las personas, las empresas que se llaman resilientes son aquellas que, ante alguna adversidad, se caen y se vuelven a parar”, señaló.
La diferencia es relevante para el canal de distribución: mientras un proyecto tradicional de backup puede limitarse a suministrar hardware, licencias e implementación, una estrategia de resiliencia exige conocer los procesos del cliente, identificar los riesgos y establecer cuánto tiempo puede permanecer fuera de operación antes de que las consecuencias financieras y reputacionales sean críticas.
Qué debe incluir una estrategia de resiliencia de datos
De acuerdo con Pérez, una estrategia de resiliencia debe contemplar cuatro elementos fundamentales:
- Respaldo de información: disponer de copias actualizadas de los datos y verificar que puedan utilizarse para una recuperación.
- Tiempos de recuperación: establecer cuánto tiempo puede tardar la empresa en restablecer sus sistemas y qué información puede permitirse perder.
- Infraestructura alterna: definir dónde se recuperarán los datos y las aplicaciones si el sitio principal queda inutilizado.
- Pruebas periódicas: comprobar que los procedimientos y las herramientas funcionan antes de que ocurra una contingencia real.
El objetivo no consiste únicamente en conservar una copia de los archivos. También se necesita comprobar que los sistemas y las aplicaciones puedan volver a operar en condiciones compatibles con las necesidades del negocio.
Para lograrlo, el ejecutivo recomendó que los integradores comiencen cada proyecto con una pregunta: ¿qué pasaría si…?
Este ejercicio permite anticipar escenarios como errores humanos, fallas de hardware, ataques de ransomware o modificaciones realizadas por agentes de Inteligencia Artificial. No se trata de prever todas las amenazas posibles, sino de identificar las que podrían afectar con mayor probabilidad y severidad a cada organización.
La resiliencia requiere tecnología, procesos y personas
La recuperación de datos no depende exclusivamente de comprar una solución tecnológica. Pérez destacó que una estrategia completa combina tres componentes: tecnología, procesos y personas.
Esto implica definir responsabilidades, documentar procedimientos, establecer prioridades y capacitar a los equipos que deberán intervenir durante una contingencia.
Para los integradores, el cambio supone ampliar su participación en el ciclo de vida de las soluciones. En lugar de entregar un sistema de respaldo y concluir el proyecto, pueden asesorar al cliente en la definición de objetivos de recuperación, la selección de infraestructura y la realización de simulacros.
La consultoría también debe tener un alcance y un valor económico definidos. Según Pérez, los partners deben evitar regalar este trabajo especializado, pues constituye una parte importante del valor que aportan al proyecto.
Backup y recuperación ante desastres: cómo elegir la estrategia
Uno de los retos para las empresas es contar con una ubicación alternativa desde la cual recuperar su operación. Mantener un segundo centro de datos propio puede implicar una inversión considerable, por lo que esta alternativa es más frecuente en organizaciones con necesidades específicas de disponibilidad, como las del sector financiero.
Sin embargo, las empresas que no disponen de un segundo sitio tienen otras opciones. Una de ellas es utilizar la nube pública como infraestructura de recuperación ante desastres, con modelos que permiten pagar por los recursos cuando se necesitan, según las condiciones del servicio contratado.
También es posible combinar infraestructura local con almacenamiento externo y servicios en la nube.
Pérez advirtió que la estrategia debe considerar la seguridad de las réplicas: si un ataque de ransomware compromete los sistemas de origen y los mecanismos de replicación, una copia aparentemente disponible podría contener también información afectada.
Por ello, los integradores deben evaluar los controles de seguridad, la separación de las copias, su inmutabilidad y la posibilidad de recuperar versiones anteriores de los datos.
La regla 3-2-1 sigue siendo una referencia
Una práctica que Veeam recomienda considerar es la regla de respaldo 3-2-1:
- Mantener tres copias de los datos, contando la información original.
- Almacenarlas en dos tipos de medios o sistemas de almacenamiento.
- Conservar una copia fuera del sitio principal.
Esta regla constituye una base para diseñar una estrategia de respaldo, pero no sustituye la evaluación de los riesgos ni las pruebas de recuperación. Los requerimientos concretos dependerán de la criticidad de las aplicaciones, los objetivos de continuidad y las amenazas que enfrenta cada empresa.
Cómo convertir el backup en servicios de mayor valor
Para los distribuidores e integradores, el planteamiento de Veeam abre la posibilidad de construir servicios alrededor de la protección y recuperación de información.
Entre las alternativas que los partners pueden incorporar a su oferta destacan:
- Consultoría de continuidad de negocio: analizar los procesos del cliente, identificar sistemas críticos y establecer prioridades de recuperación.
- Pruebas de recuperación: programar ejercicios periódicos para verificar que las copias y los procedimientos funcionen.
- Orquestación y monitoreo: utilizar herramientas como Veeam Orchestrator, según la solución contratada, para organizar y automatizar procedimientos de recuperación.
- Optimización de tiempos: identificar qué servidores y aplicaciones requieren atención prioritaria y medir cuánto tarda su recuperación.
- Servicios administrados: supervisar respaldos, revisar alertas y comprobar que las políticas se ejecuten correctamente.
- Análisis de información: aprovechar los datos disponibles para desarrollar proyectos de inteligencia de negocios, siempre que exista una finalidad definida y se respeten los controles de acceso y privacidad.
Estas actividades permiten pasar de una operación centrada en la venta de productos a una relación comercial basada en servicios, soporte y mejora continua.
La especialización también puede ampliar el alcance de los proyectos hacia la alta disponibilidad y la recuperación ante desastres, servicios que requieren conocimientos técnicos y un entendimiento más profundo de la operación del cliente.
Veeam combina infraestructura local, nube y alianzas tecnológicas
El software de Veeam puede operar sobre infraestructura compatible en las instalaciones del cliente o en entornos de nube. Esto permite a los partners diseñar propuestas de acuerdo con el presupuesto, las políticas de seguridad y las necesidades de recuperación de cada organización.
Para construir estas soluciones, los integradores pueden apoyarse en alianzas tecnológicas de Veeam con fabricantes y proveedores como HPE, Lenovo, Everpure y Nutanix, entre otros.
Las propuestas pueden incluir servidores, almacenamiento, licenciamiento, implementación, soporte y consultoría. La combinación específica dependerá de la arquitectura y los objetivos definidos para cada proyecto.
Pérez señaló que los entornos híbridos tienen relevancia en el mercado, pues permiten conservar parte de la infraestructura en las instalaciones del cliente y utilizar servicios de nube para respaldar o recuperar información.
Otra alternativa es Veeam Vault, un servicio de almacenamiento diseñado para conservar copias de seguridad en un repositorio seguro e inmutable, con un esquema de precio fijo. Este tipo de propuesta permite a los integradores evaluar opciones de almacenamiento externo sin que el cliente tenga que construir toda la infraestructura por su cuenta.
La decisión entre almacenamiento local, nube pública y servicios especializados debe considerar los costos, los tiempos de recuperación, la seguridad y las condiciones de operación de cada alternativa.
Portafolio y capacitación para especializar al canal
Veeam complementa su oferta tecnológica con herramientas y recursos de formación para los partners que buscan desarrollar capacidades en protección de datos y recuperación.
Entre los productos y servicios mencionados por la compañía se encuentran las actualizaciones de su plataforma, Veeam Vault Archive y las herramientas de seguridad orientadas a identificar, clasificar y proteger información.
La capacitación es otro componente para el desarrollo del canal. Veeam University ofrece recursos educativos gratuitos, mientras que las certificaciones VMCE y VMCA permiten a los profesionales profundizar en conocimientos técnicos mediante programas sujetos a sus respectivas condiciones.
Para los integradores, la formación puede contribuir a estructurar servicios de mayor complejidad, mejorar la implementación de soluciones y demostrar capacidades ante clientes que necesitan reducir sus riesgos operativos.
La oportunidad comercial, sin embargo, no depende solamente de dominar el portafolio. También exige entender las consecuencias que tendría una interrupción para el cliente y traducirlas en objetivos medibles de recuperación.
Qué pueden vender los integradores con Veeam
En términos prácticos, los partners pueden desarrollar una oferta escalonada:
- Respaldo y protección de datos: licencias, infraestructura, configuración y administración de copias.
- Recuperación ante desastres: diseño de sitios alternos, recuperación en nube y pruebas de continuidad.
- Resiliencia como servicio: monitoreo, consultoría, simulacros, optimización y soporte recurrente.
- Alta disponibilidad y continuidad avanzada: proyectos especializados que integren infraestructura, procesos y objetivos de recuperación.
La clave es vincular cada servicio con un resultado de negocio: reducir el tiempo de inactividad, recuperar información confiable y mantener disponibles los sistemas prioritarios.
Para Veeam, el backup sigue siendo indispensable, pero no resuelve por sí solo el problema de continuidad. Para el canal, esa distinción define la oportunidad de ampliar su papel como asesor tecnológico y construir proyectos en los que el valor no se limite al hardware o las licencias, sino a la capacidad de ayudar a una empresa a recuperarse cuando algo falla.
