Refrigeración líquida en centros de datos de IA: decisión técnica… y decisión de negocio

Por Alan Farrimond
Alan Farrimond, vicepresidente de Cuentas Globales en Wesco Distribution.
Alan Farrimond, vicepresidente de Cuentas Globales en Wesco Distribution.

La refrigeración líquida no es una moda ni un lujo tecnológico: es una condición habilitadora para el crecimiento de los centros de datos de IA

En el discurso actual sobre centros de datos para inteligencia artificial, hay un concepto que ya no admite discusión: la refrigeración dejó de ser un tema operativo para convertirse en un factor estratégico. La densidad energética asociada a GPUs, aceleradores y cargas de trabajo intensivas está rompiendo los límites históricos del enfriamiento por aire, y eso obliga a integradores y revendedores a replantear su propuesta de valor frente a los clientes.

En mercados como el mexicano, donde conviven centros de datos empresariales, colocation regional y proyectos híbridos en crecimiento, la pregunta ya no es si se adoptará refrigeración líquida, sino cuál tecnología tiene sentido técnico, financiero y operativo para cada escenario.

Aire contenido: vigente, pero con fecha de caducidad

La contención de pasillos frío/caliente sigue siendo el punto de partida para muchos proyectos. Es conocida, probada y relativamente sencilla de operar. Sin embargo, su límite práctico —entre 15 y 20 kW por rack— la deja fuera del radar cuando hablamos de IA, analítica avanzada o HPC.

Para el integrador, esta tecnología hoy funciona más como solución de transición que como una apuesta de largo plazo. Insistir en ella para cargas de alta densidad no solo compromete la eficiencia energética, sino la credibilidad técnica frente al cliente.

Puertas traseras con intercambiador: el “puente” más realista

Si existe una tecnología que encaja bien con la mentalidad del tomador de decisiones local, es el intercambiador de calor con puerta trasera. ¿Por qué? Porque resuelve un problema crítico sin obligar a rediseñar todo el data center.

Estas soluciones pueden manejar 85 a 90 kW por rack, mantienen neutralidad térmica en la sala y, bien implementadas, pueden eliminar prácticamente el 100% del calor del servidor. Para muchos clientes, esto representa el equilibrio ideal entre innovación y riesgo controlado.

Eso sí, desde la perspectiva comercial, conviene ser cauteloso con promesas de 200 kW por rack: no todas las aplicaciones ni todos los gabinetes están preparados para ello. Aquí es donde el integrador que sabe decir “depende” gana más confianza que el que promete cifras espectaculares.

Directo al chip: eficiencia máxima, complejidad compartida

La refrigeración directa al chip es, técnicamente, una de las opciones más eficientes. Llevar el líquido directamente al procesador permite manejar 100 a 120 kW por rack, algo clave en entornos de IA.

Pero hay una realidad que no debe maquillarse ante el cliente: no es una solución integral por sí sola. El resto del rack sigue generando calor, lo que obliga a combinarla con otras tecnologías, como puertas traseras.

Desde el punto de vista del canal, esto implica mayor complejidad de diseño, más puntos de integración y una operación más exigente. No suele ser la primera opción, pero sí una herramienta poderosa cuando el proyecto justifica la inversión y el cliente entiende el modelo híbrido de enfriamiento.

Inmersión: promesa disruptiva, adopción selectiva

La refrigeración por inmersión total sigue siendo el “tema aspiracional” del sector. Su capacidad para manejar densidades extremas es incuestionable, pero también lo son sus desafíos operativos.

El mantenimiento, los tiempos de intervención y la especialización requerida han limitado su adopción a nichos como la minería de criptomonedas. Las versiones bifásicas prometen resolver parte de estos problemas, pero aún están en una fase temprana de madurez comercial.

Para integradores y revendedores, la inmersión hoy debe abordarse como proyecto piloto o solución altamente especializada, no como propuesta estándar.

La verdadera conversación: integración, operación y día dos

Más allá de la tecnología elegida, el error más común en proyectos de refrigeración líquida es pensar solo en el equipo y no en el sistema completo. Circuitos secundarios de fluido, unidades de distribución (CDU), compatibilidad de materiales, control de contaminantes y mantenimiento a largo plazo son temas que, si no se consideran desde el diseño, terminan encareciendo el proyecto.

Aquí es donde el canal puede marcar la diferencia: estandarizar diseños, crear arquitecturas repetibles y apoyarse en socios con experiencia real en refrigeración líquida. No se trata de vender más complejo, sino de vender más inteligente.

Enfriar mejor, no complicar más

La refrigeración líquida no es una moda ni un lujo tecnológico: es una condición habilitadora para el crecimiento de los centros de datos de IA. Pero su adopción exitosa depende menos de la tecnología “más avanzada” y más de la decisión correcta para cada cliente, cada carga y cada presupuesto.

Para integradores y revendedores, el reto —y la oportunidad— está en convertirse en asesores estratégicos, no solo en proveedores de hardware. En este nuevo escenario, quien domine la conversación térmica dominará el proyecto completo.


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