La verdadera ventaja competitiva de la Inteligencia Artificial: saber usar tus datos

Por David López
David López, director de socios para Latinoamérica en Intel
 David López, director de socios para Latinoamérica en Intel.

La Inteligencia Artificial puede impulsar a startups y emprendedores, pero solo si los datos están bien gestionados. Descubre por qué los datos son la verdadera ventaja competitiva de la IA.

Durante los últimos años, la Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser un concepto futurista para convertirse en una herramienta cotidiana de negocio. Hoy, incluso las startups más pequeñas pueden acceder a modelos de IA capaces de automatizar procesos, mejorar la experiencia del cliente o acelerar la toma de decisiones. Sin embargo, hay una verdad incómoda que muchos emprendedores jóvenes descubren tarde: la IA no crea valor por sí sola si los datos no están listos.

Para que la IA funcione de manera efectiva se requieren tres elementos clave: datos de calidad, capacidad de cómputo y energía suficiente. De estos, el más subestimado —y el más crítico— sigue siendo el primero. Sin datos bien organizados, limpios y accesibles, cualquier proyecto de IA corre el riesgo de quedarse en una promesa atractiva, pero poco rentable.

El problema no es la tecnología, es la preparación

Un estudio reciente de IDC, comisionado por Intel, revela que 35.8% de las organizaciones en América ni siquiera cuenta con un inventario claro de sus activos de datos. En países como México, Canadá y Brasil, solo 56% de los datos empresariales están realmente disponibles para análisis o modelos de IA, lo que limita seriamente su potencial competitivo.

La paradoja es evidente: 97.6% de los líderes empresariales reconoce que la IA es transformadora, pero muchos no han hecho el trabajo previo necesario para aprovecharla. Para un emprendedor, esta brecha no es solo un riesgo: también es una oportunidad. Quienes estructuren bien su información desde etapas tempranas tendrán una ventaja clara frente a competidores que crecen de forma desordenada.

Más datos no significan más valor

A nivel global, las empresas manejan volúmenes de información que van desde 1 hasta 500 petabytes, según el “Reporte manejo de IA e información” de AvePoint. El problema es que la mayor parte de esos datos no está generando valor, simplemente ocupa espacio y recursos.

El mismo estudio señala que las organizaciones con estrategias sólidas de gestión de datos tienen 1.5 veces más probabilidades de obtener beneficios tangibles de la IA. Para una startup, esto se traduce en algo muy concreto: mejores decisiones comerciales, menor desperdicio de recursos y modelos de IA que realmente impactan el negocio.

Qué debería hacer un emprendedor antes de invertir en IA

Antes de pensar en chatbots, agentes autónomos o modelos predictivos, cualquier empresa debería hacerse tres preguntas clave:

  1. ¿Para qué quiero usar mis datos?
    Mejorar la experiencia del cliente, optimizar costos, escalar operaciones o lanzar nuevos productos. Sin un objetivo claro, la IA se convierte en gasto, no en inversión.
  2. ¿Qué datos son realmente relevantes?
    No todo debe almacenarse ni analizarse. Identificar la información crítica evita complejidad innecesaria.
  3. ¿Cómo protejo y gobierno esa información?
    Políticas de acceso, control de cambios y seguridad no son exclusivas de grandes corporativos; son una necesidad básica en un entorno regulatorio y de ciberamenazas cada vez más exigente.

El nuevo diferenciador competitivo

Hoy, los modelos de IA —especialmente los agentes inteligentes— pueden operar casi de forma autónoma, siempre que tengan acceso a datos empresariales confiables. Esto permite reducir costos operativos, escalar procesos y mejorar el retorno de inversión, incluso en empresas pequeñas.

En este contexto, los datos dejan de ser un subproducto del negocio para convertirse en su activo estratégico más valioso. Los emprendedores que adopten buenas prácticas de gestión de datos desde ahora no solo estarán mejor preparados para usar IA, sino que construirán empresas más sólidas, escalables y atractivas para inversionistas.

En la era de la Inteligencia Artificial, no ganará quien use más tecnología, sino quien entienda mejor sus datos.


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