
El gobierno de Trump ha señalado que, a diferencia de otras naciones, México y Canadá han demostrado un compromiso con prácticas comerciales que no afectan de manera negativa a la industria estadounidense.
El 2 de abril de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio a conocer un paquete de aranceles dirigidos a diversos socios comerciales, en lo que denominó el “Día de la Liberación” para la economía estadounidense. Las medidas incluyen un arancel base del 10% sobre todas las importaciones y tarifas significativamente más altas para ciertos países: 34% para China, 20% para la Unión Europea y 24% para Japón. Asimismo, se anunció un arancel del 25% sobre todos los automóviles importados.
Exención para México y Canadá
Uno de los puntos más destacados del anuncio fue la exención de México y Canadá de estos aranceles generales, una decisión que ha sido interpretada como un reconocimiento a la estrecha relación comercial entre los tres países de Norteamérica. Fuentes cercanas a la Casa Blanca indicaron que la exención responde a los compromisos adquiridos bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y a la fuerte integración de las cadenas de suministro en la región.
La economía mexicana aún debe asumir los aranceles del 25% sobre los envíos que no cumplen con el TMEC, así como impuestos sobre sus exportaciones automotrices, de acero y aluminio.
Las exportaciones excluidas en el TMEC suponen hasta ahora el 50% de los envíos de la industria mexicana a Estados Unidos.
El país también será afectado parcialmente por los aranceles del 25% sobre los automóviles fabricados fuera de EE UU, una tarifa que comenzará a aplicarse a partir del 3 de abril y que afectará especialmente a México, dado que es el principal importador de vehículos de la Unión Americana. En este último caso, el mandatario ha concedido un descuento a la tarifa, acorde al contenido estadounidense que los exportadores mexicanos y canadienses puedan acreditar.
El gobierno de Trump ha señalado que, a diferencia de otras naciones, México y Canadá han demostrado un compromiso con prácticas comerciales que no afectan de manera negativa a la industria estadounidense. “Queremos asegurarnos de que Norteamérica siga siendo una potencia económica unificada, con reglas de comercio justo para todos”, declaró un alto funcionario de la administración.
Canadá y México siguen sujetos a la Emergencia Nacional relacionada con el fentanilo y la migración, de modo que no se les aplica el nuevo régimen. Se mantiene el 25% para las importaciones que no cumplen el TMEC. El republicano anuncia los impuestos a la importación más altos en un siglo con un recargo del 20% a los productos de la UE.
Implicaciones para la región
La exención ha sido recibida con alivio por las industrias mexicanas y canadienses, especialmente las del sector automotriz y manufacturero, que habrían sido las más afectadas por aranceles adicionales. Expertos han señalado que la decisión podría reforzar el comercio regional y hacer que más empresas trasladen sus cadenas de suministro a México y Canadá para evitar los costos adicionales de importación desde otros países.
Sin embargo, analistas advierten que esta política proteccionista podría generar represalias por parte de los países afectados, lo que podría derivar en nuevas tensiones comerciales y afectar la estabilidad económica global. Además, existe incertidumbre sobre la posibilidad de que, en el futuro, la administración Trump modifique esta exención dependiendo de las negociaciones bilaterales con México y Canadá.
Reacciones y perspectivas
Mientras que líderes empresariales en México y Canadá han celebrado la noticia, algunos economistas advierten que las nuevas medidas podrían tener efectos secundarios, como un incremento en la inflación en EE.UU. debido a los mayores costos de importación. También existe preocupación sobre el impacto en los consumidores estadounidenses, quienes podrían ver un aumento en los precios de bienes importados.
Por su parte, el gobierno mexicano ha expresado su compromiso de seguir trabajando en conjunto con EE.UU. para fortalecer la relación comercial y evitar futuras barreras al comercio bilateral. En tanto, el gobierno de Canadá ha manifestado su intención de continuar promoviendo acuerdos que beneficien a la región en su conjunto.
A medida que se implementan estas medidas, el impacto real de la nueva política arancelaria de Trump será monitoreado de cerca tanto por el sector empresarial como por los gobiernos involucrados.
