Reconocimiento facial apunta a la detección de clientes VIP

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La tecnología de reconocimiento facial, ya empleada por algunas tiendas minoristas para detectar a los ladrones, pronto podría ser usada para identificar a los compradores más derrochadores en los pasillos de los centros comerciales.

Esta capacidad para ofrecer a algunos clientes un mejor trato, al vincular sus rostros y nombres a perfiles biográficos, fue uno de los temas que expertos en la industria de la tecnología y defensores de los consumidores enfrentaron durante una reunión en Washington para discutir sobre la tecnología de reconocimiento facial, organizada por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones e Información.

“La tecnología de reconocimiento facial comercial tiene el potencial de ofrecer beneficios importantes y apoyar una nueva ola de innovación tecnológica”, indicó John Verdi, director de iniciativas de privacidad de la agencia, “pero también plantea desafíos de privacidad”.

El debate sobre esta solución gira en torno a si una persona tiene derecho a controlar quién tiene acceso a sus datos biométricos y cómo pueden usarse, ya que puede ser usado secretamente para identificar y dar seguimiento a personas por nombre a distancia, por lo que algunos expertos en libertades civiles afirman que esto puede ser intrusivo.

“Esto significa que usted como individuo sería monitoreado a lo largo del tiempo y que sus movimientos y hábitos serían registrados”, explicó Christopher Calabrese, asesor legislativo para asuntos de privacidad en la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). “Eso es una realidad tecnológica muy alarmante”.

Sin embargo, los minoristas y mercadólogos están sopesando las posibles ramificaciones del reconocimiento facial y las prácticas que pudieran necesitar para ampliarlo con seguridad y de forma ética.

Joseph Rosenkrantz, director ejecutivo de FaceFirst, argumenta que su actual servicio de reconocimiento facial es menos intrusivo que los típicos sistemas de seguridad de video en las tiendas. Las videocámaras captan a todos los que entran en una tienda y las imágenes regularmente se conservan por 30 días, dice, mientras que FaceFirst destruye las huellas faciales de todos los consumidores excepto las de quienes los minoristas han capturado previamente robando.

Sin embargo, Joseph Atick, un pionero en el reconocimiento facial, opina que la tecnología tiene herramientas de rastreo de consumidores mucho más poderosas que las actuales. Tomado en contexto con tendencias como la ubicuidad cercana de las cámaras de teléfonos celulares y la proliferación de personas que son identificadas por nombre en las fotos en línea, señala, el reconocimiento facial pronto permitiría a las compañías vincular al personaje en línea de la persona con su persona real en un lugar público específico. Eso pudiera amenazar seriamente nuestra capacidad para seguir siendo anónimos en público.
Ante este debate, Jessica Rich, directora de la oficina de protección al consumidor de la Comisión Federal de Comercio, declaró que “ésta es otra razón por la que necesitamos una legislación amplia sobre la privacidad” que dé a los consumidores derechos básicos para controlar cómo son recolectados y usados sus detalles íntimos, sin importar la tecnología.