Ganó Trump, ¿ahora qué?

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Antes de adoptar cualquier medida económica, la Secretaría de Hacienda y el Banco de México (Banxico) se mantendrán alerta del comportamiento de los mercados financieros internacionales tras el triunfo del candidato republicano Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

La cautela de los organismos públicos mexicanos contrastó con la vertiginosa caída del valor del peso frente al dólar, el pasado 8 de noviembre y el día posterior a la elección, en la que la moneda mexicana se devaluó un 13.42 por ciento. La mañana del miércoles 9, el dólar spot se vendía en 20.23 pesos, lo que representó una caída para la moneda mexicana de 9.4 por ciento, de acuerdo con Bloomberg.

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José Antonio Meade y Agustín Carstens, gobernador de Banxico, explicaron en rueda de prensa conjunta que observarán los movimientos de las variables económicas clave con el fin de determinar la necesidad o no, de intervenir en los mercados, ajustar o cambiar las políticas públicas.

Ambos organismos esperarán los planteamientos que haga el presidente electo de Estados Unidos respecto a las políticas económicas, migratorias, de comercio internacional, entre otras, que puedan obligar a México a realizar ajustes en sus propias reglas fiscales, monetarias y comerciales.

De entrada, establecieron que el país dispone de los recursos y mecanismos para hacer frente a una posible volatilidad económica: el país cuenta con fortaleza fiscal que se refleja en un aumento de casi cinco puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) en la recaudación que se logró entre 2008 y 2015; reservas internacionales por 175,000 millones de dólares ( mdd) y la línea flexible de crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 86,200 mdd.

Además, el titular de la Secretaría de Hacienda, dijo que el gobierno ya completó sus necesidades de financiamiento externo para 2016 y 2017. Banxico por su parte, se declaró listo para mantener controlada la inflación.

¡Triunfó!

Donald Trump se convirtió en el presidente electo de Estados Unidos, superando a su contendiente demócrata, Hillary Clinton.

En una reñida elección y con resultados sorpresivos en varios estados clave, el magnate superó los 270 escaños necesarios en el Colegio Electoral para ser designado como el mandatario número 45 del país.

Tómalo en cuenta

Durante su campaña, Trump, planteó que como presidente de EUA desconocerá el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) imponiendo aranceles a los productos hechos en México.

Nada más para darnos una idea de lo que podría ocurrir si llega a cumplir su promesa, en el primer trimestre de 2016 el 81.7% del total de las exportaciones hechas por empresas que operan en México tuvieron como destino a la nación vecina, alcanzaron un monto de 69.547 mmdd. En el 2015, las exportaciones que México hizo a Estados Unidos representaron el 27.0% del PIB de nuestro país.

Si Trump decide aumentar los aranceles en 20 puntos porcentuales, caería el volumen de comercio exterior, se derrumbaría el PIB del país, y el tipo de cambio se iría sin problemas hasta niveles de 25 pesos por dólar, la inflación aumentaría seguramente a niveles por encima del 10% y las tasas de interés se elevarían a la par frenando cualquier posible crecimiento del mercado interno. En resumen: sería una crisis peor a la que vivimos en el año 1995.

Victoria de Trump: Perder – perder

Si bien, una persona sola no puede destruir a un país, cuando pensamos que ese hombre representa a millones de electores, la cosa cambia. Ernesto Piedras, presidente y director general de The Competitive Intelligence Unit, The-CIU, firma de consultoría e investigación de mercado, compartió algunos puntos acerca del tema que nos preocupa desde la noche de la elección presidencial estadounidense de 2016.

“Como economista, veo varias capas de afectación: La primera es la estabilidad económica mundial, Bolsas de valores cayendo y divisas debilitándose significan incertidumbre en el mundo, debido a la afectación a la movilidad de la inversión extranjera con diferentes orígenes y destinos, elevación de tasas de interés, de la inflación”.

Piedras dijo que cuando la economía de Estados Unidos se afecta, repercute en la economía mexicana, que está absolutamente montada en el ciclo económico de ese país. “No sólo se trata de ‘un efecto de transmisión de recesión’ desde Estados Unidos hacia acá, porque ya la nuestra está en un ciclo recesivo por condiciones internacionales y por finanzas públicas desajustadas y una falta de dinamismo muy marcada, con inestabilidad que importamos de variables del resto del mundo: inestabilidad del precio del petróleo, incertidumbre política, BREXIT, más los problemas estructurales de México”.

El directivo señaló que esta situación afecta claramente al sector TIC, pero, además, “el tipo de cambio que hace escasos dos años estaba en $13 pesos tenía un nivel que no le correspondía -pues el tipo de cambio debe ajustarse en función de la variación de precios o inflación que tiene el país, ya llevaba 15 años moviéndose muy poco. Hubiera sido más sano pensarlo en un nivel de $16 – $17, o incluso $18. Entonces, vino ese brinco de corto plazo por encima de la barrera sicológica de $20 por dólar y que, ahora toma un matiz de que se quedará arriba de $18, cerca de $20, que tiende a hacerse un proceso de depreciación permanente”.

El impacto de esto se podrá observar en la adquisición de contenidos para radiodifusión y para telecomunicaciones. Piedras indicó que, al ser un país con déficit de infraestructura de TI, esto impacta más los costos. “Este impacto se subdivide, si dijéramos que la depreciación es de 25%, no es que se transfiera totalmente al consumidor, por la debilidad estructural de la demanda; si se lo pasas todo al precio final, te dejan de comprar los consumidores.  Normalmente, cuando hay un efecto devaluatorio de este tipo, la empresa absorbe hasta donde puede, y hasta donde puede se lo pasa al consumidor: Pierde-pierde, tanto la empresa, el consumidor, como el sector”.

El sector de TI se llama “internacionalmente comercial”, pues, aunque produzcas en México o afuera, se trata de bienes y servicios que se venden globalmente, se tasan a precios internacionales. El impacto del tipo de cambio se refleja en la estructura de costos y en los precios finales.

“En cuanto a la adquisición de TI, tanto a nivel doméstico, como por sector de actividad económica, esto afecta mucho a la televisión de paga; las empresas cableras invierten casi 30% anualmente; también se impactarán los despliegues de cuarta generación y la red pública compartida, porque ese proyecto se encarece más ante el tipo de cambio. Veremos un freno sistémico al sector TIC, tanto TI como telecomunicaciones convergentes -incluyendo radiodifusión-”, finalizó el ejecutivo.