Emprendimiento a la vieja escuela

Share:

Apostaría que gran parte de ustedes comenzó como revendedor de productos tecnológicos y prestador de servicios asociados por instinto. Después o durante de tomar algún curso o carrera en informática, o bien tras laborar en una empresa del ramo en la que aprendieron el teje y maneje clásico de la comercialización de los enseres mencionados.

Muchos han vendido consumibles para equipos de impresión, lo que les ha permitido comprobar las posibilidades de negocio que ofrecen, y lo recurrente que resulta su venta. Sin duda se trata de uno de los productos de la canasta básica de la informática más nobles que existen, pero hoy en día también es uno de los que pide especialización en su oferta y, ante las cambiantes dinámicas de impresión de los usuarios, también comienza a reclamar el uso de técnicas de big data para ayudar en el análisis de las oportunidades de mercado.

CONOCE MÁS

Las nuevas técnicas complementan la capacidad de las personas que atienden a clientes con base instalada de equipos de impresión, pero no suplen la posibilidad de reaccionar rápidamente por instinto, y haciendo uso de la experiencia acumulada para llegar con la propuesta efectiva de consumibles que el cliente requiera.

Aunque los llamados ‘expertos en la industria’ insisten en que la mera comercialización de consumibles es insostenible y condenará a los actores expertos en el papel a una pronta desaparición, cabe la posibilidad de pensar diferente sobre el sector, ocupándose de desarrollar el talento humano, la empatía, una característica singularmente humana que sirve mucho en los negocios y en la vida en general.

Sin duda los nuevos cartuchos, tanques de tinta y tóneres para impresión ofrecen mucho más que los productos que se comercializaban en antaño, sólo para imprimir. Hoy son en sí una fuente de información para el revendedor, al permitirle conocer los hábitos de consumo e inversión de sus clientes, no únicamente sus prácticas de impresión.