De independencia

Share:

En 1810, el movimiento de independencia del pueblo de México se alimentó de los cambios que sufría la estructura social y política del país, derivados de las reformas borbónicas, a lo que se sumó el malestar del pueblo por la profunda crisis económica que se vivía en la que se denominada como ‘La Nueva España’. 206 años después los mexicanos enfrentamos un periodo de ajuste derivado de las reformas propuestas y establecidas por la actual administración federal, también resistimos una economía inestable y modificaciones profundas en la estructura social que hacen más evidente la desigualdad entre las distintas capas que la conforman.

Somos parte también de un proceso de globalización sin precedentes y la llegada a la edad laborar de un importante porcentaje de la población parte del cual, desafortunadamente, no cuenta con las habilidades necesarias para aprovechar las oportunidades que el mercado mundial ofrece. Frente a esta situación no cabe duda que es momento de independizarnos, y no me refiero a levantarnos en armas y arrancar contra lo que podamos considerar que obstaculiza nuestros derechos y opciones de desarrollo, sino de responsabilizarnos por nuestro propio albedrío.

Más Información

El gobierno federal tiene poco margen de maniobra, la iniciativa privada actúa con cautela en sus inversiones, se impone ser creativos, estar atentos a lo que el mercado consume, cuando lo hace y de la forma en que puede realizar la inversión en los bienes y servicios que necesita. No depender de lo que organizaciones, empresas o asociaciones establezcan como rumbo, sino ocuparnos de marcarlo por cuenta propia y no ceder hasta llegar a buen puerto. Poder lograrlo es garantía de que tendremos la capacidad de sortear todo tipo de contingencias y que la lección será provechosa y servirá en el corto, mediano y largo plazo.

Gocemos de ser mexicanos y seres productivos.